Saliendo del baño de su oficina, Alex se detuvo al detectar la ausencia de uno de sus alfas. Era imposible no hacerlo cuando prácticamente ambos hermanos se sentaban en su sofá y lo observaban directamente. —¿Dónde está Desmon? —preguntó a Derek. —Le tocaba cocinar nuestra cena —respondió. —Creí que habías perdido en el juego de piedra, papel o tijeras —indicó, observándole con una ceja alzada. —¿Recuerdas que te dejé solo esta mañana? —preguntó—. Bueno, yo le dije que me la cobraría, ya que te usó como excusa para no ir y me la cobré ahora —anunció sonriente. —No entendí muy bien, ¿cómo es eso que me utilizó como excusa? —preguntó. —Aquí —pronunció su alfa, golpeando el espacio a su lado. Acercándose, Alex soltó un sordo sonido cuando Derek tomó su mano y tiró suavemente de él, pe

