Tan pronto como el destino de aquellas dos personas fue decidido, llegando a la conclusión de que tanto Felix Tilden como Robert Foster eran dos cambiaformas altamente peligrosos que no deberían de ser tratados como cualquier otro recluso, Alexander se levantó de su puesto y contempló a ambos hacer un caos total. Ambos gritaban y luchaban entre sí, culpándose entre ellos por haber sido atrapados y negándose a cooperar para ser llevados a lo que ahora, sería su nueva vida. Se sentía bien el saber que Robert estaría sufriendo por todo el mal que había hecho tras dejar en libertad aquellos reclusos, y como no se podía confiar en el juicio de alguien que estaba sucio, cada caso que reparó en las manos del viejo alfa, en ese momento se encontraba siendo revisado por un equipo especial que el

