Lo bueno

1584 Words
Mafia 2 Capitulo 1 "Lo bueno" ANTES Vassa Mientras miraba el vapor en la ventana, dibujaba con mi dedo, caritas sonrientes, a veces deseaba ser esa carita, sonreír siempre, pero mis momentos de felicidad eran efímeros, los apreciaba como tesoros, porque siempre tenía quien me los quitaban, decían que no merecía la felicidad, que no debí nacer, como si hubiera pedido venir al mundo y que mi madre biológica me abandonara, con una familia que no me quería, que me culpaba de que mi padre biológico hubiera muerto en ese accidente, me castigaban cada día, me golpeaban cada noche, sin comer, ni dormir y cuando hacía algo bien, mi premio era comida fría y moretones en la piel. Así que estar aquí, en la habitación de mi abuela, dónde tenía un poco de paz, era un consuelo. Mi abuela Zlata entró a su habitación, dónde me despegue de la ventana, cargaba en sus arrugadas manos uno libros de tapa dura roja, sin título. – Mi niña – se sentó junto a mi en su cama – La vida ha sido injusta contigo, yo soy demasiado vieja para hacer algo. Se que el dolor se reflejo en mi rostro, porque ella tenía ese semblante triste. – Pero puedo darte un arma que ellos jamás te darán, un arma – me tendió los tres libros rojos y los puso en mi regazo – Aquí puedes escribir lo que nadie debe escuchar, tienes que esconderlos, bajo tu cama, en esta casa o donde nadie los vea, la biblioteca es buena opción, Pero jamás los lleves a tu casa. Porque ellos … los destruirán. Mi abuelo entra con otros tres libros con títulos. Stephen king, se sentó junto a mi abuela. – La mayor arma que podemos darte es el conocimiento y la sabiduría mi niña – me entregó los tres libros dejándolos encima de los de mi abuela y ambos tomaron mis manos. – Leer, imaginar y distrocionar la realidad, es un arma de doble filo. Se que vendrán momentos difíciles, pero este será tu refugio, una escapada del mundo real. – De todo lo malo, usa lo bueno Fueran las únicas palabras de aliento, que recibí. Biblioteca Khoroshev Vyatkin Ivan Camino en la biblioteca dónde me espera una mujer de belleza natural, está sentada, no intimidada, si no recta, apesar de su desalineado aspecto, tiene una tristeza que he visto en muchas víctimas, con solo una mirada me basto saber que era una mujer rota, jamás he socorrido a los necesitados, de eso se encarga mi familia, pero tenerla a ella, delante de mi, rota y sin esperanza, pero aún con una fuerza que persivi, sentí una extraño interés, había matado a unos de mis hombres, cón una inexperiencia que me sorprendía que alguien de su complexión hubiera podido, alguien que en teoría pudiera tener toda la bondad del mundo, lejos de mí estilo de vida, pero es lo que sucede cuando la vida te golpea una y otra vez, termina despertando una parte de ti, una bestia engaualada, ella estaba temblando mientras entraba a la habitación dónde mis hombres la habían traído, pensando que podría divertirme después de lo que hizo, pero al verla, con su mirada contenida, sin resistirse, sin hacer contacto con nadie, todo lo que me narraron en aquel callejón cobró sentido, al menos una parte del misterio que era esta mujer tento mi curiosidad. Me senté frente a ella y tomé sus manos temblando, estaban frías y manchadas de sangre. Las lágrimas no derramadas, con sus mejillas rojas y sucias. – ¿Que voy hacer contigo? Ella no reaccionó ante mi tono, estaba furioso, pero ella o lo ignoraba o no le importaba lo que fuera hacerle, cosa que me molestó y saco de quicio, la tome del cuello levantandola frente a mi, pero ella no hizo el amago de defenderse, solo me sostuvo la mirada con sus ojos tristes, la solté de inmediato. – ¿No sabes quiénes somos? ¿Verdad? Ella se encogió de hombros, indiferente, esto nos no lleva a ningún lado. – Oye, mis hombres esperan que termine contigo, para poder continuar ellos – nada, ninguna reacción, una fría indiferencia – Mataste a uno de mis hombres, es algo que nosotros no perdonamos. – Tu hombre me atacó, primero, no supo aceptar un no por respuesta. Yo solo me defendí – Pero lo mataste – Intento tomarme a la fuerza. Que seguiera indiferente no encajaba con su apariencia dolida, casi podía jurar que era una espía de mis enemigos o del gobierno, pero su expediente me decía todo lo contrario, tenia una vida digital, sus libros eran tan poco conocidos en las plataformas que solo se limitaba a escribir con sus 500 seguidores y lectores. Y cuando leí algunas de sus escenas eróticas, conocí una parte de su mente pervertida. Lastima que fuera solo mente, no parecía la clase de mujer que se dejará dominar. Era bastante común. – ¿Sabes a quien mataste? – No – Era uno de Krysha, alguien altamente entrenado, que te dobla el peso, tamaño y fuerza. – Estaba lo bastante ebrio, para no tener equilibrio y por eso puede desarmarlo y apuñalarlo con su daga. Me acaricie el mentón, sopesando las posibilidades. – Tengo entrenamiento en defensa personal. Básico. – Lo dijo tan despreocupadamente que mi mente capto que no era toda la verdad – Haz lo que tengas que hacer. Se quita la chaqueta ensangrentada y la tira al suelo, mostrando un cuerpo delgado, a falta de entrenamiento, pechos generosos, lo bastante grande como cubrirlos con mis manos y que aún no los cubrieria del todo, cabello café oscuro, largo y ojos color miel, su belleza era fascinante y entiendo porque Lit intento tomarla, pero si de algo estaba seguro, es que se lo había buscado, no puedo controlar lo que mis hombres hagan, si las descubren y mi organización se ve en riesgo, saben que deben salir del problema solos, pero está mujer, sobrevivo a un hombre que la podía haber asesinado estando sobrio, pero que sus ganas de vivir eran evidentes, lo que no encajaba era su tristeza y falta de brillo en su mirada. – ¿Crees que voy abusar de ti? No negare que ese era mi plan, después de terminar con ella la entregaría a mis hombres, pero justo ahora, no me siento capaz de hacerle más daño del que ya le han hecho, ante mi está una mujer destrozada por dentro y por fuera. Un arma que no pensé que necesitaría. Pero que puede funcionar, obtener información de alguien con una vida común, sin enterarse que está pasando información. Era vital en esta nueva era. – No quieras engañarme, por eso me han traído aquí no, pues hazlo, me da bastante igual. Estoy sorprendido por la indiferencia en su voz que hago una pregunta que no se si contestara. – ¿Quien te hizo daño? Dime, ¿Quienes son tus enemigos? Justo cuando me inclino hacia adelante, apoyando mis codos en mis rodillas, ella imita mi postura, pero con el cuerpo tenso y apagado por el dolor que carga encima. Bratok ingresa quedándose momentáneamente quieto y viendome raro, supongo que esperaba que ya hubiera acabado con ella, no llevo ni 10 minutos y no han escuchado gritos, ni nada. – Señor – Trae un kit de primeros auxilios y algo de ropa para mí invitada. Hago el énfasis “en mi” el sabe lo que significa en mi organización, y se que le parecerá raro, pero es la tradición cuando dentro de la mafia se debe proteger a alguien, la única forma de que nadie, ningún hombre o mujer la toque, es dándole un poco de protección, aún que no lo necesite, por lo que veo. – Enseguida señor – dice tras dudar un segundo, salir de la habitación y regresar unos minutos después. Evaluó al espécimen que tengo delante mientras abro el kit, labio partido, arañazos en los brazos, hombros y el cabello desordenado, botas de trabajo, pantalon n***o táctico, “una guardia de seguridad” – ¿Me permites? Le tiendo mi mano y ella me mira con desconfianza, pero tras dudar, me da su mano, empiezo a curar sus heridas con una gaza con desinfectante, ella mira la nada. – ¿Que vas hacer conmigo? – pregunta al fin – Primero curarte tus heridas, te das una ducha y te acuestas a dormir, mañana hablaremos de tu futuro. – ¿Dónde voy a dormir? – En una habitación dentro de la biblioteca, sientete privilegiada, nadie duerme en mis habitaciónes. – ¿Solo dormir? – no sería inteligente, si no desconfíara. – Por ahora, ya veremos cuál es tu historia mañana. – ¿Mi historia? – Así es, me interesa saber quién eres realmente, antes de tomar una desicion. – Mi historia no es más que una cadena de mentiras mal contadas y castigos que nunca fueron mi culpa, pero si mi condena. Te lo advierto, no hay nada que puedas hacerme que me haga daño, intenten algo, tu hombre no será el único muerto. Estoy seguro que es verdad, puedo ver todo el potencial que posee, uno que no creo que ella conosca y que no pienso desperdiciar, Pero para eso, necesito conocer su historia, porque en sus r************* nunca habla de si misma, solo cuenta ficción, erotismo y fantasía. No solo expediente que deveria ser confidencial. No veo ninguna rastro de que ella cree en lo que escribe.
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