(FRENTE INTERNO - ALTHEA) El nuevo "sentido" de Althea era una espada de doble filo. La protegía de las lecturas mágicas de Dorian y Valerius, pero sumía el mundo en una especie de negativo mágico. Donde antes sentía el calor de la vida, ahora sentía su ausencia o una deformación. Los guardias no eran hombres; eran siluetas de un material denso y opaco. Los hechizos de iluminación no eran luz, sino huecos fríos en la textura opresiva de la magia del castillo, que ella percibía como una niebla gris y pesada. Fue esta percepción la que le permitió notar el cambio cerca de la Torre del Alquimista. Un punto en la niebla gris, normalmente estable y letárgico (las celdas de los sirvientes), se había vuelto de repente vibrante de dolor agudo y magia corrosiva. Era como una llaga purulenta en su

