Cuando salí hacia el descanso, por mi otro curso. Leandro estaba esperándome en la salida, no lo miré pase por su lado. El me siguió sin decir nada, tampoco quería hablarle. —¿Me puedes dejar de seguir? —pregunté irritada. —Nat... ¿me perdonas? —Si, pero ya no eres mi amigo —murmuré. —Lo lamento, estaba muy borracho y se que no tengo justificación pero... —No... no la tienes, porque encima lo dijiste frente a una desconocida ¿Cómo podría volver a confiar en ti? —tras explicar eso, mis ojos se llenaron de lágrimas. —Nat... estaba muy dolido por... —¿Sabes que es lo más patético?... qué al verte con esas mujeres, sentí mucho dolor y me di cuenta que es porque... sentía algo por ti... —Nat —se acercó. —¡No!.. se que en parte fue mi culpa por alejarte, pero no puedo ni verte Leandro,

