Willow se convenció con la explicación del doctor, pero tío James siguió interrogándolo durante varios minutos. El joven doctor empezó a sudar y Willow finalmente tuvo suficiente. "¡Tío James! Creo que ya le preguntaste suficiente sobre su residencia". Tío James asintió, "Muy bien. Toma sus signos vitales". Aunque normalmente eso lo hacían las enfermeras, el joven doctor procedió a tomar sus signos vitales. "Perdón por esto", susurró Willow cuando él le tomó la presión arterial. El doctor, cuyo guardapolvo decía McNair, sonrió, "Incluso yo sé que no debo enfrentar al gran James Cunningham o me despiden". Willow sonrió y tío James murmuró, "Así es". Willow solo negó con la cabeza y el doctor le sonrió. McNair tomó sus signos vitales y los registró antes de irse. Cuando el doctor se fu

