~Elena~ Traté de ponerme de pie, pero fue inútil, mi pierna dolía demasiado. —Papá, ¿De que hablas? —pregunté confundida. Él me miro un poco confundido, para después dirigir la mirada hasta mi madre. —Elena, cariño, cuando tu padre y yo éramos jóvenes, una terrible situación nos condenó, creímos que no sobreviviríamos, pero por alguna razón, lo logramos —dijo mi madre. —Pero, ¿Cómo? —Muy fácil, quemamos la ruleta, pero ahora no estoy segura que haya funcionado. Mi padre me ayudo a ponerme de pie, pues me tenían que llevar a un hospital. —No funciono, fue lo que mato a Jane —dije comenzando a llorar. —A todos, nos está matando. —Nosotros te ayudaremos hija, confía en nosotros —mencionó mi madre mientras me cargaba en brazos. Mi pierna me dolía demasiado, incluso la sentía adormila

