“Cambio de imagen…”
Aloon| Kaaat, por favor podrías prestarme tu blusa que dice “Not problems” siiiii| Leo el mensaje de Alondra apenas me levanto de la cama, odio que interrumpan mi sueño, apenas son las 6 de la mañana. Y ella está enviándome mensajes. Estúpida de verdad. No le respondo, vuelvo a dormir. Pero me llega otro mensaje.
Aloon| No seas una perra dormilona y respóndeme. Mamá no llamo a la chica que lava la ropa y no tengo nada que ponerme.| Su insistencia me hace enojar.
Katy| Deja de molestarme… ok.| vuelvo a colocar el teléfono en la mesilla de noche y otra vez suena. Que necia.
Aloon| Ok, si a la blusa u ok no molestes. ¿???| Me envía los signos de al final, tonta de verdad.
Katy| Si, la llevare, ahora deja de molestarme.| Bloqueo el celular, y vuelvo a dormir.
El habitual grito de mi madre me despierta, no tengo despertador desde que ella adopto esa manera de despertarme, lo guarde por su innecesario uso. Me levanto, esta vez tomo una ducha rápida, decido peinar mi cabello un poco y me hago la cola de caballo, tomo un jogger, una franela básica de que tiene las palabras de “No pain, no gain” estampadas delante. De una vez aprovecho de guardar la que me pidió Alondra, me pongo mis inseparables converse negras eso sí, limpias, detesto que estén sucias. Tomo mi bolso, cambio los cuadernos del día anterior, metiendo los que utilizare hoy. Inglés, Castellano, Matemáticas. Bajo y ya mi madre se encuentra esperándome para desayunar, conflakes es el menú de hoy.
—Buenos días, mami— la saludo con mi habitual desparpajo. Ella me sonríe.
—Buenos días hija— su forma de hablar me dice que está feliz.
—¿Todo bien?— inquiero comenzando a devorar mi desayuno. Otra vez esa sonrisita, pero está vez asiente.
—Sí… me ascendieron— dice en voz baja, pero igual logro escuchar. Le sonrío abiertamente, tragando grueso el montón de conflakes que me metí a la boca.
—Eso es genial mamá… ya era hora— la felicito emocionada por ella, ha trabajado muy duro por su trabajo ya se merecía un puesto más alto. Ella sonríe emocionada, mientras me cuenta como sucedió.
Mamá trabaja en una firma de abogados como secretaria siendo ella una abogada. De 7 años que lleva allí, primera vez que la ascienden.
—¿Y dime ya no serás más secretaria?— cuestiono, porque habla de mejor paga y todo eso, pero no me dice si seguirá siendo secretaria o ejercerá de abogada.
—Bueno, aun no me han dicho que cargo desempeñare. Pero espero que sea como abogada, así sea de casos menores o lo que sea, es mejor para nosotras— entiendo su preocupación por mí, quiere que deje el trabajo, pero la verdad es que a mí me gusta. Tener mi propio dinero, comprarme mis cosas, esa independencia me gusta, sobre todo ayudarla con las cargas.
—Bueno tienes razón, un mejor puesto para ti en este momento es muy bueno para ambas, mientras más dinero ingrese más comodidad— asiente de acuerdo conmigo.
—Se hace tarde, me voy cariño, hablamos luego— me da un beso en la frente antes de irse. —Por cierto allí tienes listo el almuerzo, ya no creo que puedas pasar al trabajo por el.
—Está bien.
Se va despidiéndose con un gesto de manos, mamá y sus cosas, pienso.
Termino el desayuno rápido, y salgo de casa. Voy camino a la escuela cuando siento que toman mi mano y me voltean.
—Dios, Katy te estoy llamando desde la esquina— quito mis audífonos molesta, detesto que me hagan asi.
—Que pesada eres Alondra, te he dicho que odio que me toquen así.
—Bueno, deja de escuchar música tan fuerte— revira sin importarle mi molestia.
Busco la franela en mi bolso y se la lanzo a la cara.
—Ahí tienes pesada.
—Gracias Kat— me abraza, su efusividad tampoco me agrada pero lo dejo estar, si no, se molestara conmigo por despreciarla.
—Vamos…— la insto a caminar. Veo en la entrada a las populares, ninguna me quita la vista de encima, volteo los ojos, otras pesadas más.
Pasamos por su lado, Alondra se encoge a mi lado sin siquiera mirarlas, está a veces es tonta, yo no. Paso por el lado de María ignorándola.
—Qué asco— escucho que dice, son unas cagadas. No me lo dicen de frente.
Llegamos al baño de chicas, Alondra pasa a un cubículo para cambiarse mientras yo la espero en el espejo. Observo mi reflejo y las palabras de Máximo llegan a mi mente. Tal vez deba cambiar un poco mi aspecto, vamos no soy tan fea o ¿sí? Tal vez si me sacara las cejas mi cara cambiara un poco, y si me peino y dejo mi cabello suelto me vea más femenina, también ¿debería cambiar mi forma de vestir? Me cuestiono, Alondra sale del cubículo portando mi franela de forma femenina, no entiendo como hace que se vea así, si es una talla grande. Se acerca al espejo y le hace el habitual nudo que ya tiene marcado de tanto que se la ha puesto. Se ve bonita.
—¿Crees que deba cambiar mi aspecto?— pregunto aun mirando como ella se arregla, Alondra nunca me ha dicho que deba cambiar mi forma de vestir, siempre ha dicho que visto muy cómoda, no bonita u otra cosa. Me observa a través del espejo, se muerde el labio en ese gesto pensativo que tiene.
—Bueno, nunca me había puesto a pensarlo, siempre te he dicho que si estás cómoda así, no hay problema. Pero si me haces esa pregunta, es porque tiene que ver con algo que paso. Si es por la pelea con las estúpidas esa, no les hagas caso Kat tu eres perfecta como eres, no veo por qué le das vueltas a lo que esas estúpidas te digan— lo pienso, y no, me doy cuenta que no es por eso.
—No es por ellas, es que Max me dijo algo que me hizo pensar, siempre doy esta faceta de mí, niña tierna, sumisa, débil, pero la verdad es que no soy así, no me dejo pisotear por nadie, sabes que me defiendo, pero esta manera de vestir tal vez proyecte una idea errada de lo que soy, no estoy diciendo que cambiare mi manera de vestir completamente, solo que debería usar mis tallas por lo menos en franelas, y dar otra imagen, más bonita— admito, aunque no sé si me entendió, ni yo misma me hubiese entendido con el parloteo loco que salió de mí.
—Creo que tu forma de vestir no es tierna Kat, bueno hay veces en que te levantas y te pones algo que es tierno, pero la mayoría de las veces te pones toda esa ropa ancha que ni siquiera puede verse tu cuerpo, no se sabe si eres delgada o gorda ¿entiendes? Si vas a poner algo holgado abajo arriba debe haber algo en contraste, mírame. Llevo unos jeans ajustados con una franela grande, como me veo— la observo con detenimiento y entiendo lo que quiere decir, se ve delgada y la vez con cuerpo.
—Te ves bonita, siempre luces bien— declaro.
—Exacto, lo que tienes que hacer es tener una mejor combinación y dejar eso de levantarte y pensar que todo combina, si usas una falda no puedes ponerte un mono debajo— recuerdo cuando hice eso, y casi a mamá le da un infarto al igual que ella. Pero ninguna me dijo que me cambiara.
—Está bien… ¿quieres ayudarme a cambiar mis combinaciones? Soy mala para eso por lo que veo— murmuro divertida.
—Vale, después del trabajo me llamas para ir por ti y nos vamos juntas a tu casa, obvio voy a quedarme… Nos llevará mucho tiempo.
—Gracias… aunque creo que debemos ir de compras también, no tengo jeans ajustados— le recuerdo.
—Como dije mucho trabajo.
—Vamos a clase— nos tomamos del brazo y salimos de allí, su salón de clases esta primero que el mío, nos despedidos con un gesto de manos.
—No dejes que te molesten— me advierte con un dedo.
—Vale.
Cuando paso a mi salón ya Máximo está allí, al final. Me hace un esto con su mano para que me siente a su lado. Le sonrío sin tanto entusiasmo, por su culpa estoy pensando en vestir diferente. Me siento a su lado, en mi pupitre habitual cuando entro en inglés.
—Hola— me saluda alegre.
—Hola…
—¿Qué tal estás hoy?— su entusiasmo aunque no lo quiera es contagioso.
—Bien y ¿tú?— busco mi libro de la clase, el profesor aún no llega pero él suele ser bastante estricto con su clase, le gusta que lo esperemos con todo en la mesa.
—Bien—responde sonriente, vaya esa sonrisa parece no abandonar su cara, lo observo detenidamente y tiene su teléfono en la mano, parece hablar con alguien y eso lo tiene feliz.
—¿Tienes tu libro de inglés?— pregunto al notar que no ha sacado nada.
—Good morning guys— llega él profesor, su forma de hablar cantarina como siempre, es buena onda pero estricto. —Veo que tenemos nuevos estudiantes— la chica se levanta con más seguridad que la vez anterior.
—I'm Sabrina Medina, a pleasure to be in your class, teacher Luis— su voz suena con mucha seguridad, la tímidez de la vez anterior se esfumo, me doy cuenta. Además su pronunciación es perfecta, me causa un poco de envidia.
—A pleasure to have you in class, Miss Medina, you have a very good pronunciation. The next is...— Max se levanta con soltura, guarda el teléfono en su bolsillo derecho.
—Hello teacher, I'm Máximo— también tiene buena pronunciación, me le quedo viendo como tonta, él deberá ayudarme en esta clase.
—Two new students with good pronunciation this is incredible— dice el profesor con una sonrisa radiante. Vaya el parece estar contento por estos dos—Alright guys, let's turn to page 50 of the book.
Comenzamos la clase sin contratiempos, cada uno enfocado en su cuaderno, tomo nota de todo lo que se dice, me cuesta mucho esta materia, presto mucha atención, para cuando sea el examen.
Termina la clase luego de dos horas, de inglés intensivo. Guardo mis cosas con parsimonia, Max me espera a un lado.
—¿Siempre eres así de lenta?— cuestiona divertido.
—Sí… no me gusta mucho esta materia.
—Ya veo, si se te hace muy difícil te puedo ayudar— se ofrece, termino de cerrar el bolso y lo miro sonriente.
—Eso sería muy genial— admito.
La siguiente clase es matemáticas, mi clase favorita. Esta vez tomo asiento adelante, porque me gusta escuchar a profesor David, su forma de explicar es muy muy buena y no me gusta perderme nada. Max toma asiento a mi lado, al parecer esta materia no es de su agrado. Mientras yo saco mi cuaderno, libro, lápices, borrador y sacapuntas el no hace nada, salvo revisar su celular.
—¿Eres buena en matemáticas?— me pregunta cuando termino de armar mi mesa. Lo miro, su mirada inquisitiva me hace reír.
—Si— respondo orgullosa, su respuesta es una cara de asco, le saco la lengua divertida.
—Eres muy nerd, Katy.
—Lo sé.
El profesor David llega puntual, explica la clase de forma breve y concisa, como siempre entiendo todo lo que dice con eficiencia, resolvemos varios ejercicios, ayudo a Max que no entiende nada, esto parece c***o para él. Transcurren las dos horas muy rápido para mi gusto.
Ya en el receso, merendemos junto con Alondra en la cancha del colegio.