Alessandro puso el espejo a un lado, rodeo a Abril con sus brazos y le dijo. _ Entonces sin duda alguna tu madre debió ser una mujer muy hermosa. _ Si, lo era. Alessandro odio la idea de tener que dejar sola a Abril, pero tenía algunos asuntos que atender y no podía quedarse todo el día con ella. Él le dio un beso y le dijo. _ Odio tener que dejarte sola. _ Estaré bien, le diré a Cassian que me acompañe. _ Cassian no podrá hacerte compañía hoy, le he pedido que haga un recado. _ No importa, estaré bien sola. _ No estarás sola, dejaré dos guardias contigo, ellos cuidaran de ti y te harán compañía. _ De acuerdo. _ Puedes ir al pueblo con ellos si quieres. _ ¿De verdad? Preguntó Abril muy emocionada. _ Si, este pueblo es muy tranquilo, no correrás ningún peligro. Alessandro la l

