CAPÍTULO VIII. ¿QUIERES SER SERVIDORA? Había cumplido ya los diez años, y empezaba verse que tenía las formas de mujer, pues en aquellas tierras, a esa edad ya se notaban, y la faltaba poco tiempo para tener la primera regla. Estaba un día en su casa cosiendo y tenía a su madre al lado cuando sintió un gran impulso de marchar al monte a hacer oración, y no sabía el porqué de la urgencia, y fue en busca del padre con mucho cuidado, pues ambos conocían que nadie debía de enterase de ello, pues no se podía saber que la niña hiciera tal cosa, ya que era contrario a la costumbre, cuando lo encontró se lo dijo a su padre y este la aconsejó que se estuviera en su sitio, y que por la tarde marcharían los dos juntos. Ella estuvo sintiendo esa necesidad, sin saber qué era, como si alguien la llam

