El padre al escuchar esto que le decía su hija, dijo: ―¡Vamos a hacer oración otra vez! Volvieron de nuevo a ponerse de rodillas con la cabeza en el suelo, y volvió el padre a hablar diciendo: ―Oh ALTÍSIMO, te ruego humildemente nos digas, si es Tu Voluntad, que hagamos lo que nuestra hija nos ha pedido. Tras unos momentos él sintió en su mente una voz que le dijo: ―¡Haz lo que ella te ha dicho, pues es MI Voluntad! Al punto vino una ráfaga de aire y los envolvió a los tres, al momento pasó. El padre se levantó, y dijo a su mujer y a MARÍA: ―El ALTÍSIMO, me ha inspirado que tenemos que hacer lo que MARÍA nos ha pedido. Bajaron del monte, pero esta vez en silencio, ante ellos se presentaba un futuro un poco incierto, pues el templo estaba en la capital y allí él no tenía oficio, pue

