Decís que todos han fallecido,
Esa r**a noble y valiente,
Que sus ligeras canoas han desaparecido
De la cresta de la ola;
Que en medio del bosque donde vagaban
No resuena el grito del cazador;
Pero su nombre está en vuestras aguas,
No podéis borrarlo.
Decís que sus cabañas cónicas
Que se agrupaban en el valle,
han huido como hojas marchitas
Ante el vendaval del otoño;
Pero su memoria vive en vuestras colinas,
Su bautismo en tu orilla;
Tus ríos eternos hablan
Su dialecto de antaño.
Lydia Huntley Sigourney