Elizabeth condujo hasta el restaurante, lo había pensado en toda la tarde y tenía dos opciones, regresar a casa donde su mente solo repetiría el nombre de Verónica Mckenziel y las empresas Hardmoon o podría ir a ver cual es la propuesta que James tenía. Entró al lugar y dio el nombre de James, el camarero la guió por las mesas hasta llegar casi al final del lugar cerca de una ventana, la tenue luz y la decoración daban un aspecto más romántico que profesional, James se encontraba con un vaso de licor sobre la mesa, se sorprendió al ver a Elizabeth tomar el lugar al frente. –Estaba a punto de irme, creí que no vendrías. –Ya estoy aquí, dime qué es lo que querías. –Bety, tú y yo sabemos que Verónica es inocente, estuve repasando las notas que encontré y si logramos tener acceso a los

