Elizabeth y Megan estaban terminando de hacer sus maletas cuando la puerta de la habitación se escuchó, fue Elizabeth quien abrió. –También tienes una llave –mencionó al ver a Alex. –No sabía si se estaban cambiando. Elizabeth se dió la vuelta para ir por su maleta. –Alex, no queremos que te molestes, es tu cumpleaños. –No estoy molesto –caminó a tomar las maletas –. Lo dijiste abajo, ya es tarde y debemos irnos. –¿Dónde está Vivían? –preguntó Megan. –Ella trae su propio auto –respondió, detuvo a Elizabeth antes de decir algo –. Es mi cumpleaños. Elizabeth y Megan terminaron regresando a casa juntos, en ocasiones pasadas él terminaría quedándose a dormir, pero ahora que Elizabeth salía con alguien habían límites especialmente porque no era cualquier persona, sabía que no le caía b

