Si le hubiesen preguntado a Kitty como fue ese día, y de hecho luego lo hicieron, ella diría que fue un día cualquiera con una excepción...Valeria, la nana principal de la sala de 4 años había sido muy insistente a la hora de pedirle que los acompañara al museo, pues faltaba una de las sumisas que era nana porque se había enfermado y necesitaban a alguien. Como si en el fondo o inconscientemente supiera que debía ser Kitty y no otra quien debía acompañarlas. Al final fue su amiga Glenda quien la convenció de ir. Los bebés estaban en buenas manos, tenían otras nanas y podían prescindir esa jornada de ella. Aparte, sería hacer algo diferente y aunque al principio se había negado la realidad era que nunca había ido al Museo de Ciencias Naturales Metropolitano que quedaba en la ciudad as

