Mientras Kate parecía mejorar de a poco y su vientre se hacía cada vez más evidente, por el contrario su hija estaba cada vez peor. Una noche, comenzaron a sentir humo y una alarma... Kate se despertó tosiendo, y también Michael que la fue a buscar a la habitación. — ¿Qué sucede? — le preguntó desorientada la mujer cuando salió de la cama. — Toma, cúbrete — Michael le dió un pañuelo húmedo — Cubre tu boca y tu nariz...— murmuró y tosió, antes de mirarla de forma grave... —. El humo, viene de la habitación de Kitty... — susurró —. Sal de aquí... Ella negó con la cabeza. — No, soy su madre... ella cof cof... me necesita... — dijo tosiendo y Michael insultó por dentro. Finalmente asintió con su cabeza. — Solo quédate tras de mi... — murmuró resuelto. El Alpha se asomó en la habitación

