Luke se despertó en medio de la noche, su cuerpo protector alrededor del suave cuerpo de “su” humana. La olfateó, su piel tenía el aroma de las cerezas mezclado con su propio olor, y el de la maratón de sexo. El reflejo que entraba de la ventana, por la luna llena, iluminaba su cuerpo y pudo observar algunos moretones. En ocasiones no podía controlar su fuerza y ella, lo dejaba... le permitía que le hiciera lo que fuera... eran tan deliciosa... Su v***a se endureció y la abrazó por la espalda. Mordió con suavidad su cuello, lo suficiente para que se despertara, pero ella apenas había abierto los ojos. Tanteó en su entrepierna, su agujero y guió su pene ansioso, a su cavidad vaginal. Comenzó a embestirla de forma suave mientras casi con amor mecía su cabello. La luz los iluminaba.

