— VETEEEE — la voz era gutural, el sonido retumbó en las paredes y era... espeluznante. Como si un demonio nacido mismo de las entrañas del propio infierno hubiese hecho de esa cueva su infierno en la tierra para parir a sus cachorros... Solo que era una jovencita que no había llegado a los 20 años. Y no era un demonio aunque estaba poseída, en parte, por una fuerza sobrenatural que la excedía y ya no podía controlar. Luke miró a Mike, que se encogió de hombros antes de darle unas palmaditas en la espalda. — Toda tuya — dijo y se dió media vuelta para irse. — ¿Te vas? — le preguntó Luke incrédulo. — La manada me necesita... este sitio es peligroso... solo está Gia por su poder y porque si llega a implosionar el lugar su mate la teletransportará inmediatamente fuera de aquí... tú no t

