Capítulo 47. Amar no basta si no hay respeto constante

3673 Words

Los días posteriores a Cercedilla transcurrieron en una calma aparente, como si hubiéramos firmado un armisticio temporal. Sergio mantuvo los gestos pequeños durante esa semana: desayunos preparados los fines de semana, mensajes a media mañana solo para decir “te extraño aunque estemos en la misma ciudad”, noches en las que cocinaba mi pasta favorita y ponía velas sin que yo tuviera que pedirlo. Yo respondía ablandándome poco a poco. Volvimos a dormir abrazados como al principio de todo. Hicimos el amor con lentitud, con atención, como si estuviéramos reaprendiendo los cuerpos del otro. La relación abierta seguía ahí, en teoría, pero ninguno la usó. Era como si hubiéramos acordado tácitamente una pausa para reparar lo que se había roto. Entonces llegó la boda de Valeria y Álvaro. Era fin

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD