38. ADRENALINA 1. Byron ve pasar gente insolada, buscando algo de sombra que les ayude a mantenerse en pie. Desde que los conductos han colapsado, Canna carece de sistema de control climático. Byron observa de pasada las calles con negocios en las puertas, tienen el precio de sus mercancías a la vista para no tener que regatear a la hora de vender. Byron desciende del coche. Al pisar el suelo de la calle siente el calor proveniente del suelo, le da la impresión que está sobre brasas. Al bajar del carro le esperan un par de SS, lo escoltan hacia el palacio cardinal de Balack. Balack le dirige una sonrisa amigable, pero la presencia de su amigo Stand mejora por mucho su ánimo. —Vaya que es difícil traerte, Byron, aunque sé muy bien que nuestro amigo Teorens no afloja nunca sus caden

