43. EXFUERZOS. El lugar era gélido, como era de esperar. Fraca nos dejó junto al capataz, un hombre regordete con aspecto de no haber dormido nunca, apuntaba nuestros nombres, sin realmente vernos a la cara. —Bien, el pago es semanal, una falta y pierden el trabajo, tengo varios esperando por ocupar sus puestos, no sean irresponsables. Rompen algo y se les descontará de sus sueldos. Vayan al subsuelo, ahí serán instruidos. Largo de mi vista. Delante de nuestros ojos pasaban toneladas de alimento de primera calidad, de esos que consumían en Delaher y Valsária… mi mente vagaba por esas épocas de mi infancia. Luyer tenía ganas de lanzarse y pellizcar un trozo de todo. —Epa, ya podrás comer luego… debemos mantener este empleo. Luyer afirmó con la cabeza. —Mis tripas suenan Manois...

