Sasha Tres pares de ojos me miraban sorprendidos. Yo sonreí, sintiéndome orgullosa de mí misma y con la respiración acelerada. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había sentido un subidón de adrenalina como este y, ahora, sentía todo mi cuerpo temblar de la emoción. —Bueno —dije, captando su atención. Hice un gesto hacia Emilio con el rostro—, este es Emilio. El hombre que estabamos buscando. Al volver a mirarlo, casi me eché a reír al ver su cara. El hombre estaba tieso y pálido como una hoja. Creo que había sido demasiado para él. —Eres asombrosa —Emilio se dirigió a mí. —Te dije que confiaras en mí —me acerqué un poco a él y le tendí mi mano—. Vamos a sacarte de aquí para que puedas volver con tu familia. Él sonrió triste y me cogió la mano. —Sí, haré todo

