La ciudad de Winter Rose era sencillamente hermosa. Estaba llena de decorativos relacionados al festival de la cosecha lunar cuya celebración tendría lugar durante la última semana del último mes del año. Las hermanas Crimson viajaban en aquella SUV, por el centro de aquella hermosa ciudad, pudiendo disfrutar del bonito panorama que brindaban las decoraciones en las calles y tiendas por igual, así como la concurrida población turística que se paseaba por las calles disfrutando también de este hermoso panorama.
Cheryl miraba todo desde el auto, muy sorprendida y maravillada. Sería la primera vez que visitaba la ciudad en todo lo que llevaba de haber regresado a su hogar. Por eso, al no estar familiarizada con todo lo que estaba viendo, le parecía la cosa más impresionante, y eso que en Silver Woods tenían el festival de la Luna de plata, que ya era bastante reconocido a nivel mundial y cuyas decoraciones eran hermosas, pero nada comparado a lo que estaba viendo ahora.
Charlotte condujo con una amplia sonrisa en sus labios, por toda la ciudad, directo hasta una hermosa y minimalista sastrería. Frente a ella había un aparcamiento libre en el cual estacionó el SUV y entonces bajaron para caminar hacia la tiendita. Donde finalmente la adorable mujer que respondía al nombre de madame Grovier, las recibió con una amplia sonrisa llena de cariño hacia las jovencitas.
- ¡Pero miren a quien tenemos aquí! – Exclamó la mujer a gran voz y las cuatro gemelas sonrieron – Vlad, Camille, vengan rápido… nuestras amadas señoritas Crimson nos honran con su presencia el día de hoy – dijo la mujer en un tono increíblemente formal, educado y refinado.
Entonces aparecieron un chico y una chica de más o menos la misma edad de Charlotte y Charlene. Ambos sonrieron al ver a las cuatro hermanas Crimson. En especial el muchacho, Vlad, quien había fijado su mirada en Charlotte casi de inmediato después de salir. Charlotte también había puesto la mirada sobre el chico y Cheryl sonrió al darse cuenta de esto. Entonces los dos jovencitos que madame Grovier había llamado, hicieron una reverencia y luego levantaron la cabeza con sonrisas amplias adornando sus rostros.
El muchacho era bastante guapo, y la que parecía ser su hermana, era una joven muy bien parecida también. Entonces, tanto la adorable mujer, como los dos jóvenes que la acompañaban, se percataron de la presencia de Cheryl y al verla, inmediatamente pusieron caras de sorpresa y volvieron a inclinar sus cabezas con mucho respeto. Supieron quién era por el parecido que tenía con las cuatro gemelas, pero ellos aún no habían tenido el placer de conocerla en persona y tratarla, y sintieron exactamente lo mismo que habían sentido Chelsea y Chloe. La vieron como a una diosa inalcanzable a la que debían venerar y respetar con mucho ahínco.
Cheryl sonrió divertida y se acercó para tomar la mano de madame Grovier y ponerse a su altura hasta verla a los ojos. La mujer la miró muy sorprendida y apenada.
- Madame Grovier… supongo. Levante la mirada por favor… le agradezco la muestra de respeto, pero le pido que me trate del mismo modo que a mis adorables hermanas – dijo la muchacha con una sonrisa satisfecha y la mujer abrió grandes ojos.
- ¿Cómo cree señorita Crimson…?
- Soy Cheryl madame, y es un gusto conocerla finalmente… ellas han hablado muy bien de usted… se lo pido nuevamente, tráteme de la misma manera que a ellas… ser mayor, y nueva en esta ciudad, no me hace más que mis hermanas – la mujer la miró sorprendida y luego de tragar grueso, asintió.
- Es un placer conocerla al fin, señorita Crimson – le dijo sonriéndole con nervios y Cheryl se rio mientras asentía.
- El placer es todo mío – le dijo mientras también estrechaba la mano de Vlad y Camile.
- Debo decir que esperaba ansiosa el día en que la conociera, pero no esperé que sucediera tan pronto – le dijo la mujer y Charlotte volvió a mirarla.
- Bueno… mis hermanas le tienen mucho aprecio y ya veo por qué… usted es una mujer muy amable.
- Faltaba más señorita… ustedes son como familia para nosotros… mis antepasados y yo, hemos visto crecer a los Crimson para convertirse en lo que son ahora. Es un honor tenerla aquí.
- Gracias mándame Grovier – le dijo Cheryl sonriéndole y luego entraron a la bonita tienda.
La muchacha de inmediato comenzó a detallar todo el lugar con mucha atención, maravillándose por el hermoso diseño del que gozaba aquella sastrería que, pese a verse tan pequeña, se nota el profesionalismo y lo lujosa que podía ser en cada pieza de ropa hecha justo a la medida para los miembros más reconocidos y respetados de la manada Crimson Rose.
Se dio cuenta que había un bonito traje hecho a la medida de color escarlata. Era una tonalidad mucho más profunda y oscura de este color, y lucía precioso a la vista. Tenían una etiqueta de metal sobre el cuello del saco que ponía el nombre de su padre, así que supo de una vez que ese era el traje que Jeargo usaría durante el festejo del festival de la cosecha lunar.
También vio un bonito vestido del mismo color del traje de su padre, ligeramente acampanado de la cintura para abajo y ceñido de la cintura hacia arriba. La etiqueta de metal ponía el nombre de su madre. Casi toda la sastrería estaba repleta de los diseños hechos a la medida para cada uno de los miembros de la familia Crimson. Diseños que lucirían durante la esperada celebración. Solo faltaba el suyo.
- Por favor, póngase cómoda señorita – pidió Vlad mientras que Camile llegaba para servir una deliciosa bebida que ella jamás había probado. Entonces el muchacho volvió con unas galletas que sabía que a los Crimson les encantaban y luego apareció madame Grovier con una cinta de medir.
- Muy bien querida… esto no tomará mucho tiempo… quiero saber ¿Tendrías algún problema con desnudarte? Me gustaría poder medir tu cuerpo sin nada en mi camino – Cheryl asintió mientras que la mujer le hizo señas a sus ayudantes para que abandonaran la sala.
Las hermanas Crimson permanecieron presentes, pudiendo observar el majestuoso cuerpo de su hermana mayor con mucha claridad. La mujer estaba muy sorprendida al ver la impresionante escultura que era el cuerpo de la muchacha y sonrió totalmente agraciada.
- Tienes un cuerpo impresionante para ser tan solo una jovencita – dijo la mujer muy alegre y Cheryl le sonrió en agradecimiento por el cumplido – serás la modelo perfecta para algo que he querido hacer desde hace mucho para las Crimson. De hecho, apenas comienzo a diseñar lo que usaran las señoritas y será perfecto. Todas harán juego las unas con las otras. No parecerá que hay una diferencia de edad.
Siguió tomando las medidas del cuerpo de la muchacha y al cabo de unos cinco minutos había terminado. Entonces sus ayudantes volvieron y se encargaron de otras cosas como preguntarle por sus colores favoritos, a lo que ella respondió que amaba el color verde esmeralda ya que este era el color de su aura. También dijo que le resultaba muy atractivo el bonito rojo de las rosas vestidas de nieve.
Luego de eso, madame Grovier se les unió para finalmente compartir una taza de chocolate caliente antes que las hermanas Crimson se marcharan para regresar a la mansión. Aunque regresar en realidad no estaba en los planes que las gemelas tenían para pasar su día con su hermana mayor. Entonces salieron de la sastrería y comenzaron a recorrer la ciudad, enseñándole lugares sumamente hermosos a Cheryl.
En eso se les fue todo el día. Estuvieron hablando, riendo y disfrutando de aquel día como nunca antes. Cheryl estaba sin dudas muy agradecida con sus hermanitas por haberla sacado de la mansión, que, si bien era hermosa, en nada se comparaba a la belleza que se podía encontrar lejos de ella. Una belleza que la dejó cautivada apenas sus ojos fueron capaces de verla.
Entonces regresaron a la mansión y se encontró en la puerta con Tyler y con sus hermanos. Ella corrió hacia su lobo y le saludó con un animado abrazo y un cariñoso beso en los labios que hizo sonreír al muchacho mientras eran observados con sonrisas por parte de Ethan y Vergeel.
- ¿Lo hicieron? – Cuestionó Ethan mirando a sus cuatro hermanas y ellas asintieron felices, a lo que Cheryl se volvió para mirarlos.
- ¿Ustedes sabían? – Preguntó muy sorprendida.
- Las niñas ya nos habían hablado de eso… por eso sacamos a Tyler – dijo Vergeel.
- Si… no sería justo que solo tú tuvieras un día tan diferente… tu Lobo también merece divertirse un poco… no había nadie mejor para eso que nosotros.
- Aun así, supongo que mi día no fue tan divertido como el tuyo, ¿No amor? – Dijo Tyler y ella lo miró muy feliz.
- ¡Que va hombre! – Le dijo Vergeel palmeando con fuerza su hombro y él rio – somos lobos… no hay mayor diversión para nosotros que cazar.
- Es cierto… el concepto de diversión es muy diferente para chicas y chicos en nuestra especie – continuó Ethan.
- Aun así, no puedes negarme que Cheryl se ve más feliz que yo – dijo él – no me mal entiendas amigo, lo disfruté mucho, pero mi felicidad no puede compararse a la suya, y está bien. Me importa mucho más su felicidad.
- Bueno… tengo que admitir que pienso igual – dijo Vergeel.
- Por ahora te daremos la razón, solo porque es nuestra hermanita – le dijo Ethan y ella les sonrió, haciéndoles una divertida mueca con sus labios mientras les asentía rápida y repetidamente.
- Por cierto… ¿Alguno ha visto a Ezra? – Preguntó ella luego de un poco, al darse cuenta que no percibía su aroma por ningún lado – ¿Saben si se fue con el tío Lucas a mi mundo?
- No lo creo – dijo Ethan – vi al tío Lucas irse solo y dejar a Ezra. Él parecía necesitar un poco de tiempo para recuperarse después de todo lo que se habló en la habitación de nuestro padre.
- No le hemos visto desde entonces… no sabemos dónde pueda estar. Seguramente solo necesite tiempo para estar solo – dijo Vergeel – aunque debo admitir que si es un poco preocupante no tener noticias de él. Ni siquiera la tía Becca ha sabido nada.
- ¿Y han visto a Payton? – Preguntó después. Sabía que, si alguien podía hallarlo, esa era su Luna.
- Ella estaba con Agnes y Artemis esta mañana cuando nos fuimos… también parecía estar preocupada – le dijo Ethan.
Cheryl fue corriendo a donde estaban Agnes y Artemis sin decir ni una palabra más y todos se quedaron completamente confundidos al ver su actitud. Al llegar con sus cuñadas, ellas estaban jugando con los hijos de Agnes y ahí estaba Payton también. Solo no podía percibir su aroma debido a que llevaba una chaqueta hecha especialmente para esconder el aroma.
- Cheryl, hola, que bueno que te vemos – saludó Artemis en cuanto la vio.
- ¿Cómo la pasaste hoy con las chicas? – Le preguntó Agnes y ella les sonrió a ambas para contestarles con mucha emoción y luego dirigir su atención hacia Payton, quien se confundió un poco al ver la mirada que traía Cheryl hacia ella.
- Hola Payton – le saludó casi con desesperación y ella le regresó el saludo, aun confundida – escucha… sé que sabes dónde está Ezra… ¿Podrías decirme cómo encontrarlo por favor? Necesito hablar con él… no debería estar solo.
- Yo… solo quise darle su espacio… sentí que era lo mejor – le dijo ella con la mirada llorosa.
- Lo sé, lo sé… tranquila. Entiendo cómo te sientes y sé que sabes lo que estás haciendo. Como su Luna, nadie sabe tan perfectamente como tú, lo que es mejor para él, así que entiendo tu decisión, pero hay algo que debo decirle. Él necesita escuchar esto. Luego será tu turno.
Payton la miró un poco dubitativa al principio y luego de un minuto suspiró y le dijo como encontrarlo. Entonces Cheryl salió corriendo de aquella habitación sin esperar otro segundo, para comenzar a correr por en medio del bosque. El atardecer estaba comenzando. El sol ya se estaba ocultando y el ocaso que había sobre Winter Rose era sencillamente hermoso. Todos los arboles tenían esa tonalidad naranja sobre ellos, haciendo contraste con los vestidos de nieve que tenían por el invierno nevado que caía cada tanto durante el día.
Al cabo de unos veinte minutos corriendo por el bosque, llegó a una agrupación de colinas y finalmente en la mas alta de ellas encontró a Ezra, sentado con la espalda contra un gran árbol que había en medio de aquella hermosa colina que ahora estaba comenzando a ser iluminada por la luna. Al verlo, ella disminuyó la velocidad de su movimiento hasta que finalmente comenzó a caminar hasta llegar a él.
Ezra la miró desde abajo, sin levantar la cabeza y luego desvió la mirada a un lado, como si sintiera vergüenza. Lo único que él deseaba en ese momento era estar solo, y la presencia de Cheryl, si bien no era algo desagradable para él, tampoco era como si le emocionase. Él simplemente quería estar solo para no sentir la vergüenza de verles la cara a ninguno después de haber cometido semejante error. La culpa lo estaba carcomiendo de una manera terrible y Cheryl lo sabía. Ella sabía que algo como eso podía pasar ya que conocía muy bien su pasado con Arya y todo lo que había tenido que vivir durante su tiempo en Rumania. Él mismo se lo había contado cuando la llevó a Rumania para que reviviera al padre de Arya.
- Hola – saludó la muchacha mientras se sentaba a su lado y él asintió una vez – es una linda noche ¿No? Muy bonita como para estar solo y no poder disfrutarla.
- ¿Cómo podría disfrutar de cualquier cosa sabiendo que cometí un error tan grave? Yo y mi estúpido e inútil anhelo por aferrarme a una vida que sabía que no debía tener porque no era mi destino, nos costó muy caro Cheryl – replicó el muchacho, volteando a mirarla con lágrimas en los ojos y ella simplemente lo abrazó, dejándolo con la boca abierta y sin palabras.
Ella permaneció en silencio por otro par de minutos mientras que Ezra simplemente se desbordaba en un desconsolado llanto lleno de toda la culpabilidad con la que había estado cargando.
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí, torturándote de esa manera? – Preguntó ella con una voz sumamente tranquilizante y cariñosa – sin importar lo que hayas hecho, nadie tendría que pasar por un sufrimiento como este por su cuenta, en esta terrible soledad que solo te hace más daño… yo sé muy bien lo que se siente la soledad. Viví poco más de quince años de mi vida totalmente sola y aislada. Aunque viera el mundo a través de los ojos de Tyler, eso no hacía que me sintiera menos sola. Solo cambió cuando él y yo nos reunimos. Tu no eres una excepción E. No tienes por qué sufrir tu solo – él siguió llorando desconsoladamente.
- Es mi culpa… personas siempre mueren por mi culpa. El único que debería haber muerto, soy yo…
- No digas eso E.
- Es la verdad – replicó él casi gritando y molesto.
- Está bien Ezra. Si. Tu destino era morir ¿Y qué? Lograron cambiarlo – replicó ella, comenzando a alterarse y él la miró sorprendido – ¡Si! Fue a un precio muy alto, tienes razón, pero eso no importa E. Querías vivir ¿Y qué? ¿Qué tiene eso de malo? Tu destino era morir ¿Y qué? ¿Qué tiene eso de bueno? Por donde lo mires siempre hay algo positivo y algo negativo. El asunto es ¿En qué te vas a concentrar? ¿En ver lo malo, o en ver lo bueno? La respuesta a esa pregunta es la única solución a tu sufrimiento. Es la única solución para liberarte de esa culpabilidad con la que estás cargando… no hay nada de malo en querer vivir E. Todos deberíamos quererlo. Sé lo dispuesto que has estado a morir desde un principio, y aun así no cambia el hecho que tengas derecho a soñar con poder vivir, no cambia el hecho que puedas anhelar vivir. En realidad, si estás tan dispuesto a morir, entonces tienes más derecho a querer vivir que nadie en este mundo, porque significa que tienes la nobleza suficiente como para sacrificar tu propia vida por un bien mayor… creo que, en términos de nobleza, no hay corazón como el tuyo E. Así que, anhelar vivir, haber anhelado estar con una mujer de la que te enamoraste sin que fuera tu Luna. Anhelar ser feliz. Ninguna de esas cosas tiene nada de malo. Tienes derecho a todas ellas… si bien es cierto que los resultados de cambiar tu destino repercutieron sobre otras personas que no merecían tales resultados, y si bien es cierto que fue tu responsabilidad y tu error, no hay motivos para condenarte a ti mismo por ello cuando ni siquiera nosotros, o incluso mi padre, lo hicimos. ¡Si! Cometiste un error ¿Y qué? Todos lo hacemos. No importa cuán graves hayan sido las consecuencias, incluso con todo lo malo que acarreó dicho error, sigue habiendo cosas positivas que valen la pena resaltar. Deberías enfocarte en ellas y seguir adelante, primo. No puedes quedarte para siempre culpándote por lo sucedido. No necesitamos a un Ezra que se está atormentando y auto condenando constantemente, siendo incapaz de levantarse para proseguir con la misión que le fue encomendada. Necesitamos a ese Ezra valiente, fuerte, capaz, inteligente, astuto, determinado y totalmente convencido de lo que tiene que hacer… ahora sabes que ya no tienes que morir, y con mayor razón también sabes exactamente qué es lo que tienes que hacer. Entonces, levántate, sacúdete el polvo de tu error, mira atrás y recuerda lo que hiciste mal, procura no cometer el mismo error y avanza hasta lograr tu objetivo. No será tu pasado lo que defina quién eres en el futuro. Será tu presente lo que determinará lo que serás, así que aprovéchalo E. Te necesitamos.
Ezra miró a Cheryl, muy sorprendido por aquel increíble discurso de la muchacha para sacarlo de su ensimismamiento. Entonces se secó las lágrimas con el dorso de la mano y sonrió divertido antes de hablar.
- ¿Desde cuando eres tan sabia? – Cuestionó divertido y ella sonrió.
- Esa sonrisa es la que quería ver – dijo ella – no creo que sea sabia… simplemente entiendo la situación en la que estamos y comprendo perfectamente lo que necesitas… somos familia. Es un deber familiar el estar al tanto de lo que necesitan aquellos que comparten tu sangre.
- Gracias Cheryl – le dijo él y justo en ese momento apareció Payton.
Ezra la miró sorprendido mientras que Cheryl sonrió y se levantó.
- No me lo agradezcas E. Agradécele a tu Luna. Ella me dijo cómo encontrarte… ella sabía perfectamente lo que necesitabas y justo ahora ella es lo que más necesitas – le dijo Cheryl y entonces se marchó de regreso por donde vino.
Payton se acercó lentamente hacia él y se sentó a su lado, dejando que el recargara la cabeza sobre su hombro y comenzó a acariciar su cabello con suavidad mientras el muchacho cerró los ojos y disfrutó de aquella dulce y sutil caricia de su Luna. Ella sonrió aliviada, al tiempo que sintió algo de pena por él, ya que sabía perfectamente como se sentía. Ella también podía sentirlo.
- No tienes que sentirte avergonzado conmigo Ezra… nunca, no importa lo que hagas, jamás voy a sentirme decepcionada de ti – le dijo ella sujetándolo de las mejillas para que la mirase fijamente – sé lo que estás pensando y sintiendo. Estamos conectados ¿Lo olvidas? Pero no hay motivos para sentirte así… lo que pasó con Arya es parte de tu pasado. No me molesta, tampoco me indigna. ¿Fue un error? Eso no lo sé. Solo sé que hoy, justo aquí y ahora, yo soy tu Luna. Solo eso importa. Siempre he estado orgullosa de ti, de lo que eres y de quién tú eres… te di tu espacio porque confié en que lo entenderías tarde o temprano. Siempre voy a apoyarte E. Sin importar qué. Si cometes un error, ahí estaré yo para ayudarte a remediarlo – ella lo abrazó y las lágrimas simplemente escaparon de sus ojos, sin poder decir ni una sola palabra.
Por un momento, toda la culpabilidad que venía sintiendo por la muerte de Amaya, se había esfumado. Solo importaba que él y Payton estaban juntos ahora. Se aferró todavía más a su anhelo de vivir y decidió considerar su error como una oportunidad para darse el lujo de hacerlo realidad. Si iba a ser así, al meno aprovecharía los resultados adquiridos por dicho error. Ver a Payton le hizo recordar cuanto deseaba vivir. En un principio hubiera pensado que vivir sería la menor de sus preocupaciones, incluso si tuviera que pensar en su Luna, pero finalmente se dio cuenta que no había ninguna diferencia entre si su Luna era Payton, o Arya. Al final su resolución era la misma. La mujer que amaba era una atadura para él. Una que ya no le permitiría morir tan fácilmente, así que, ahora que se había librado finalmente de ese destino tan caótico, lo único que le quedaba por hacer era aprovechar al máximo cada resultado, aunque fuera negativo.
Se dice que incluso de lo malo podemos sacar algo bueno, y Ezra lo había comprendido en ese momento, allí, estando entre los brazos de su amada Luna. Lo comprendió mejor que nadie. Ciertamente su error había tenido un precio muy alto, pero el beneficio adquirido por medio de esto, era perfecto para él, que, ahora solo podía pensar en sobrevivir para volver a los brazos de su pareja.
- Tienes razón Pay – dijo él y ella se volvió hacia atrás para mirarlo – ya fue suficiente de atormentarme a mi mismo por mis errores. Es momento de sacar lo positivo que hay entre lo negativo… me aseguraré de no desperdiciar esta oportunidad que tengo ahora de vivir y poder regresar contigo cada vez que me vaya.
- Es lo único que necesitamos – le dijo ella y unieron sus frentes mientras cerraban sus ojos para simplemente quedarse en silencio – te amo, Ezra. Y siempre lo haré – le dijo ella antes de besar sus labios y él respondió de la misma manera.
- No merezco tu amor, pero te aseguro que seré digno de él – dijo Ezra luego de separarse.
- No necesitas hacerte digno de mi amor. Ya lo eres. Es tuyo por derecho. Te pertenezco, al igual que tu me perteneces. Somos Lobo y Luna. Destinados por la diosa a estar juntos por el resto de nuestras vidas. Eso me basta para recibirte en mis brazos y entregarme a los tuyos en todo tiempo.
Volvieron a besarse y se quedaron en silencio por otro poco, hasta que comenzó a nevar nuevamente. Entonces Payton se levantó y le extendió la mano para ayudarlo a ponerse en pie. Él la recibió y se afirmó sobre sus pies para quedar a la misma altura que ella y regresar a la mansión Crimson, la cual estaba bastante lejos como para simplemente llegar caminando.
- ¿Cómo llegaste aquí? – Preguntó algo sorprendido y ella le sonrió feliz.
- Tyler me ayudó – le dijo – usó uno de sus portales para mandarme hasta aquí.
- Si que ha mejorado en el uso de sus poderes – comentó sorprendido y ella se rio.
- Tendría que hacerlo ¿No crees? No sería muy útil justo ahora si no los dominara.
- Tienes razón – le dijo él sonriendo – de momento volvamos. Se hace tarde y sé que comienza a hacer frio. Siento tu temperatura decayendo más de lo necesario… sujétate a mí. Voy a transformarme y correré de regreso a la mansión
Ezra adoptó su forma lobuna, dando paso al hermoso y gigantesco lobo plateado. Entonces Payton subió a su espalda y se aferró al esponjado pelaje de su Lobo, hallando calidez para contrarrestar el inclemente frío que estaba haciendo. Así que, una vez que subió a su espalda y se aferró a su cuello, Ezra emprendió una rápida carrera en dirección a la mansión. Alcanzado una velocidad que fácilmente podría rivalizar con la de los autos que van a más de sesenta kilómetros por hora.
Bastaron unos diez minutos corriendo en su forma lobuna, para regresar a la mansión Crimson, en donde entraron a través de una puerta especial para Huargos, que llevaba a lo que parecía ser un vestidor conectado a unas duchas, hechas especialmente para los Huargos que regresaban de cazar.
Había un casillero con el nombre de Ezra y colgando de una de las rendijas, había una bata de baño. Payton estaba helada y antes de correr con ella hacia el baño particular que tenían en su habitación, prefirió encerrarse en las duchas con ella, en uno de los cubículos. Le quitó la ropa rápidamente y la metió bajo el agua caliente, para luego unírsele y ayudarla a calentarse mucho más rápido, ya que todo su cuerpo estaba entumecido debido al frío al que se expuso sin ningún tipo de abrigo.
Ella estaba temblando, pero, de a poco y rápidamente, comenzó a recuperar el calor y le sonrió con nervios a Ezra, tratando en lo más posible de ver todo el esplendor de su cuerpo desnudo. Ella ya había estado desnuda junto a él, pero no había tenido la necesidad de verlo, y tampoco él había tenido la necesidad de verla. Esta sería la primera vez que ambos contemplasen sus cuerpos desnudos de manera mutua y voluntaria.
Sin embargo, aquello no iría más lejos que eso. Entonces, terminó tan rápido como pudo para controlar sus impulsos lo suficiente y la vistió con una de las batas de baño que había en el lugar. La cargó en sus brazos y la llevó hasta la cama en su habitación, mientras que ella se encontraba en un somnoliento estado, casi perdiendo el conocimiento. Aquella había sido la reacción de su cuerpo ante aquella casi hipotermia que había sufrido en tan solo unos quince minutos de haber estado expuesta al frío invierno de Winter Rose.
Él la dejó sobre la cama con cuidado y ella le miró adormecida y con una sonrisa. Sonrisa que él devolvió mientras la cubría con las sabanas para darle un beso en la frente antes que se quedara totalmente dormida. Se sentó a su lado y le acarició el cabello hasta que sintió que finalmente su temperatura había vuelto a la normalidad. Entonces sonrió y se levantó para salir al balcón. Cerró las puertas del balcón para que el frio no entrase a la habitación y saltó el barandal para caer sobre el techo sobresaliente.
Al otro lado estaba Cheryl, observándolo con una sonrisa y entonces lo imitó y llegó para sentarse a su lado. Apoyó las manos al techo y estiró las piernas, inclinándose hacia atrás para mirar al cielo, mientras Ezra dejaba reposar sus antebrazos sobre sus rodillas flexionadas.
- Entonces… ¿Ya reaccionaste, tonto? – Le preguntó la pelirroja y él sonrió para mirarla y asentir. Ella le devolvió la mirada y sonrió – ¡Que bien! Me alegra ver que finalmente te recuperamos, primo.
- Me di cuenta que mi error me dio una oportunidad de vivir y no debo desaprovecharla, así que ya no puedo seguir ensimismado. Es hora de volver al ruedo.
- Así se habla E – le dijo feliz y luego ambos se pasaron un brazo alrededor del hombro, uniendo sus sienes de manera cariñosa y fraternal – es bueno tenerte de regreso… todavía recuerdo que, si no fuera por ti, no sabría cómo usar mis poderes…
- Hubieras aprendido de una u otra manera – replicó sonriendo sin separarse y ella negó con un sutil movimiento de su cabeza sin despegar sus sienes.
- Tal vez así hubiera ocurrido, pero me facilitaste mucho las cosas… E… encuentra al rey dorado… haremos que confíe en nosotros, aun si tengo que revivir a la chica para que lo haga… tenemos que acabar con esta guerra y necesitamos al sexto rey para revivir a Nick y ponerle fin a todo esto de una vez por todas.
- Lo que propones es algo difícil Cher – le dijo él – significaría sacrificar una vida para regresar otra… tu mejor que nadie conoces los riesgos y las reglas de tu poder…
- Estoy segura que en su tribu habrá más de uno que esté dispuesto a dar su vida por ella – le dijo Cheryl y él la miró sorprendido por la determinación que mostró, entonces sonrió resignado y luego miró al cielo.
- Está bien, prima. Lo encontraremos a como de lugar y acabaremos con esta guerra después de revivir a Nick.
- Así se habla… esa es la actitud que espero del nuevo Beta de mi manada – Ezra sonrió y asintió.
- Se siente bien, ser el nuevo Beta – comentó él.
- Nos esperan muchas cosas gloriosas E – dijo Vergeel apareciendo también desde la esquina saltando del su balcón.
- Los Crimson seguiremos reinando por mucho más tiempo – añadió Ethan, uniéndoseles también – haremos historia. Les mostraremos a esos dragones que no deben meterse con los Huargos de la Rosa carmesí.