💞2: Preguntas💞

1076 Words
Mientras la tensión se palpaba en el aire enrarecido de la enfermería, mis manos temblorosas seguían presionando la herida. El silencio era interrumpido solo por el sonido de los pasos de los novicias y el suave murmullo de mi propia respiración agitada. Mis pensamientos se agolpaban en mi mente, luchando por mantener la calma ante la gravedad de la situación. Sin embargo, algo en la atmósfera parecía susurrar peligro, como si estuviera al borde de descubrir algo que no debería saber. Centré mi atención en la labor encomendada, ignorando en la medida de lo posible el torbellino de emociones que me invadía. Cada vez que mi mirada se desviaba hacia el rostro de a que sujeto una sensación de inquietud se apoderaba de mí. Era como si su presencia trajera consigo un misterio que se negaba a ser revelado. —Él no debe morir— dijo Sergei mientras me miraba fijamente. Fue entonces, en un breve momento de pausa mientras mis ojos vagaban por el rostro del hombre, que me detuve a observar con detenimiento su semblante. A pesar de la palidez de su piel y la dureza de las circunstancias, no pude evitar notar la impactante atracción de sus rasgos. Sin embargo, esa atracción estaba teñida de algo más, algo que no podía definir claramente pero que me hacía sentir una sensación de advertencia en lo más profundo de mi ser. Era un hombre de una belleza casi sobrenatural, aunque en su condición inconsciente y herida, su atractivo yacía en un estado latente, como si estuviera ocultando algo detrás de esa apariencia cautivadora. Su estatura imponente y su complexión robusta infundían un aura de fortaleza y poder aún en su vulnerabilidad actual. Sin embargo, esa fortaleza parecía estar en conflicto con la fragilidad que mostraba su cuerpo maltrecho. Su cabello oscuro, con destellos rubios cenizos, enmarcaba un rostro que revelaba la dualidad de su naturaleza: la crueldad marcada en sus rasgos, contrastando con la elegancia de sus líneas perfiladas con precisión. Cada músculo definido en su cuerpo hablaba de un hombre acostumbrado al peligro y a la lucha, pero también de alguien que había conocido la violencia de cerca. Pero lo que más impactó mi mirada fueron los tatuajes que adornaban su piel bronceada. No podía dejar de mirarlos, eran como marcas de un pasado tumultuoso y un presente enigmático, los diseños intrincados parecían contar historias silenciosas de aventuras, batallas y secretos insondables. Cada tatuaje que recorrían su cuerpo, agregando un elemento enigmático a la figura imponente que descansaba en la cama. Su presencia resonaba con una fuerza indefinible, desatando una tormenta de preguntas sin respuesta en mi mente. ¿Quién era realmente este hombre de apariencia cautivadora? ¿Qué secretos encerraba su piel adornada? Mientras mi mirada se perdía en los trazos de tinta que contaban su historia silenciosa, una sensación extraña se apoderaba en mi, algo muy dentro de mí me decía que corriera, que dejara todo atrás y escapara de esa habitación oscura y llena de misterio. Pero por alguna razón, una fuerza invisible me mantenía allí, atada a ese lugar y al desconocido que despertaba más preguntas que respuestas. Mientras permanecía junto allí, el silencio tenso fue interrumpido por la entrada decidida de la madre superiora, seguida de cerca por el médico. El médico, de aspecto serio y profesional, se acercó velozmente a la cama del paciente, apartándome suavemente para tener un acceso más amplio y detallado a las heridas. —Doctor, por favor, déjeme quedarme. Sé que puedo ser de ayuda— mis palabras salieron con convicción, aunque mis manos estaban manchadas de sangre por la labor que había estado realizando momentos antes. El médico me miró con una mezcla de evaluación y sorpresa, sus ojos deteniéndose un instante en mis manos manchadas antes de volver a mi rostro. Después de un breve momento de deliberación, asintió con gesto serio, aceptando mi presencia durante el procedimiento. —Está bien, señorita. Pero manténgase cerca y siga mis instrucciones al pie de la letra— su voz firme resonó en la habitación, reconociendo mi determinación y la evidente conexión que había establecido con el paciente, a pesar de mi aparente inexperiencia en situaciones médicas. Con un gesto de agradecimiento, me preparé para seguir colaborando con el médico mientras continuábamos tratando las heridas. Todos los presentes salieron de la habitación. Mientras el médico y yo continuábamos tratando las heridas, el médico logró controlar la hemorragia que había sido motivo de preocupación. Justo en ese momento, la puerta se abrió con fuerza y Sergei, entró apresuradamente. Él se acercó rápidamente a la cama y miró al médico con urgencia. —¿Cómo está?. El médico, concentrado en su labor, respondió sin apartar la vista de las heridas. —Ha perdido mucha sangre. Necesitamos hacerle una transfusión, pero necesito saber su tipo de sangre y no tenemos los aparatos necesarios aquí. Sergei asintió comprensivamente y miró al medico—Sé su tipo de sangre. Es A +. El médico levantó la mirada, sorprendido. —¿Estás seguro?. Sergei asintió con determinación. —Absolutamente seguro. Es información vital que necesitan para salvarlo, escuche muy bien doctor. Dimitri no puede morir, si usted valora su vida debe salvar la de él. Mientras Sergei afirmaba el tipo de sangre del paciente, el médico se sorprendió ante la nueva información. La urgencia en la voz de Sergei y sus palabras enfáticas dejaron en claro la importancia de salvar la vida de hombre llamado Dimitri. —Entendido— respondió el médico con seriedad, asimilando la información crucial proporcionada por Sergei. —Vamos a necesitar esa donación lo antes posible. En ese momento, mientras escuchaba la conversación entre Sergei y el médico, una idea surgió en mi mente. Recordé haber donado sangre en el pasado y sabía mi tipo de sangre. —Mi tipo de sangre es O - —, dije con seguridad, recordando la compatibilidad universal de mi tipo de sangre —Puedo donarle sin problemas. La mirada del médico se iluminó con esperanza mientras procesaba la nueva información. —Eso es excelente, señorita. Necesitamos hacer la transfusión de inmediato. Con un gesto rápido, me preparé para la donación de sangre mientras el médico se movilizaba para comenzar el procedimiento. La urgencia en la habitación era palpable, pero también lo era la determinación de salvar la vida de Dimitri, impulsada por las palabras de Sergei y la certeza de que cada segundo contaba en esa carrera contra el tiempo.
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