POV Luca Russo La mansión de los Russo olía igual que siempre: a poder, a mármol recién pulido… y a mentiras selladas con whisky caro. Ni el eco de mis pasos por el pasillo principal pudo silenciar el peso que me cargaba encima. El costado aún me dolía con cada respiración. Las costillas me crujían como cristales viejos. Pero no era eso lo que me carcomía. Era su mirada. La de ella. Isadora Valente. El silencio de su desprecio me acompañaba como un eco invisible. Subí las escaleras de mármol, ignorando a los guardias, a la mucama que se persignó al verme, y empujé la puerta del salón privado con la fuerza justa para anunciarme. Dimitri ya me esperaba. Sentado como un emperador en el sofá de terciopelo gris, una copa en la mano, los pies sobre la mesa de centro como si el mundo ent

