Luego de esa increíble sesión de sexo, Kenny insistió en que fueran a la ducha. Y a pesar de que ella ya había estado en ese lujoso baño, limpiando, nunca se imagino estar bañándose con el dueño de casa entre esas paredes de mármol de Carrara. Notó, mientras él regulaba la temperatura en la compleja botonera, su físico masculino tallado y el vello de su pubis perfectamente recortado justo antes de que se diera vuelta sonriente y la invitara a entrar alcanzando su mano para ayudarla. Bañarse con él resultó una experiencia divertida y erótica a la vez. Él le pasó jabón por las pequeñas tetas llenando sus pezones primero de baba por sus besos y luego de espuma. Después la hizo darse vuelta y la fue untando con el gel espumoso en el culo. Finalmente la orilló a apoyar su espalda contra el már

