Él le había dado la llave de la casa para que ella pudiera ir y venir con tranquilidad mientras él desarrollaba sus tareas habituales diarias. Luego de lo de los muffins, él había elegido algunas cosas para comer que ella puso en un plato aunque Kenny decidió que comería después. Cuando Carly terminó lo saludó con un escueto chau y salió mientras él estaba viendo las noticias en la enorme TV del living de su mansión, aparentemente indiferente. Sin embargo ni bien oyó el sonido de la puerta al cerrarse, se acercó a la ventana y abrió apenas la cortina. Se sentía como un fisgón mientras la observaba de espaldas acercarse a su viejo BMW blanco. Le parecía mentira aún tenerla allí en su casa y una mezcla de sensaciones extrañas lo inundaban con respecto a ella. Había claramente un resent

