Kenny la había dejado sola en la casa ese día, lo cual si lo pensaba bien le parecía de lo más lógico dado que suponía que a pesar de ser millonario tenía otras ocupaciones más que estar allí vigilando lo que ella hacía. Estuvo limpiando y acomodando tranquilamente hasta que a mitad de su jornada alguien tocó el timbre de la casa. Ese día especialmente era uno muy caluroso, ella al menos agradecía que al estar allí dentro tenía aire acondicionado. Había conseguido uno portátil para la habitación de su tía, pero su casa era un infierno pues los aires ya muy viejos no funcionaban. Así que estaba con un viejo ventilador en su habitación. En cierta medida era un alivio estar en esa mansión con todas las comodidades, aunque tuviera que limpiar como Cenicienta... una sin fiesta sin vesti

