Camila Stuart Rusos Me están temblando las rodillas, y no es por algo que sea precisamente bueno o agradable, es porque tomé decisiones y esas decisiones empezaron a repercutir muy rápido. El jet de los Greco aterriza en una azotea de una construcción inmensa en Soho, reconozco el distrito porque cuando hice el instituto viaje con un grupo de amigos por diversión. Los escoltas preparan armas, Leo se coloca el chaleco antibalas e intento hacer lo mismo, pero mi esposo me detiene. –Habrá balas, sangre y mucho ruido a donde iremos, es mejor que te quedes aquí - mi cerebro me dice que es lo más razonable, pero mi cuerpo se niega a quedarse aquí sin saber nada. – No deberíamos separarnos – empiezo, pero guardo silencio con la mirada que me dedica. – No te llevaré - deja claro – no

