Camila Stuart Tres días, tres noches, una boda. No hay sensación más placentera que despertar junto a la persona que quieres, con los cuerpos enredados bajo sábanas de seda, con el delicioso olor a café recién hecho y tostadas de… ¿huele a mermelada de fresa? – Lo que ordenó, señor – escucho la áspera voz de un hombre que me hace abrir los ojos de inmediato, lo cual es una idiotez porque la luz del sol que entra por la ventana me ciega y debo parpadear varias veces para reconocer la habitación. –Déjalo en la mesa – dice Leonardo sin moverse un centímetro, escucho como se cierra la puerta y acto seguido Leo empieza a estirarse bajo mi cuerpo. – ¿Quién era? – la pregunta sale automáticamente antes de que pueda terminar de pensarla. – ¿Ahora me celas con hombres? – pregunta Leo de vuelt

