Jesse encendió el motor de la camioneta, dio un par de volantazos haciendo que reversáramos un poco para salir del estacionamiento estaba nerviosa, ¿que iba a pasar cuando me dejara en casa?, si seguro conocía a Jesse, pero al Jesse que había conocido era un niño, el Jesse de ahora era un hombre y uno del que no sabia mucho. Deja de darle tantas vueltas al asunto, lo que tiene que ser sera y si no tiene que ser, no pasara — dice mi otro yo Parece que de nuevo tienes razón — respondo a ese razonamiento interno. Doy una mirada de soslayo a Jesse quien tiene los lentes de sol cubriendo sus preciosos ojos grisáceos, y su mirada parece estar directamente en la carretera, no se por que pero estando con el, parece no importarme el como luzco o como me veo, solo me siento bien siendo yo. — ¿N

