Al frente de la clase, el padre Otker dirigía el coloquio. Las voces de los nobles hijos de Winchester resonaban en las paredes de piedra de la sala mientras respondían a sus palabras en latín. —Soy un cazador —sonaron sus voces. —Soy un cazador—¿De quién? —preguntó el padre Otker. —¿De quién?—Del rey —respondieron al unísono. —Del rey—¿Cómo llevas a cabo tu trabajo? —¿Cómo llevas a cabo tu trabajo?—Tejo mis redes, las pongo en un lugar adecuado y entreno a mis perros para perseguir a las fieras… —Tejo mis redes, las pongo en un lugar adecuado y entreno a mis perros para perseguir a las fieras…El coloquio iba y venía entre profesor y alumnos. Hakon trataba de seguir a los demás, pero su boca no podía pronunciar las largas palabras latinas que diferían tanto de su propia lengua gutura

