Nadia.- — ¡Vaya! Has pasado por mucho, pequeña lo siento ¿y a quien buscas aquí en Bucarest? –pregunta Lina con interés. — Pues… –ella me mira con atención, muerdo mi mejilla bajando la mirada, mencionar a uno de los mafiosos más peligrosos de Rumania podría dejarme con una bala en la frente. –Emil Petrov –dije en un susurro, el rostro de Lina perdió el color, se levantó como resorte de la silla. — ¿Acaso estás loca? –su respiración estaba agitada. –tienes suerte de haberte encontrado conmigo, ese nombre no se menciona así porque sí en esta ciudad, no tienes idea de a quien estás buscando. — Lo sé, créeme ya tuvimos un encuentro –Lina alza una ceja, el miedo en sus ojos cambió por un brillo de diversión, la miré confundida cuando comprendí lo que creyó que había pasado, haciéndome

