Nadia.- Me hago una cola de caballo algo desordenada colocándome el abrigo, salgo de la habitación con la foto de Aleksi en mi bolsillo, bajo corriendo las escaleras, pero me freno en seco al ver a Emil parado en la puerta. — Desmond consiguió una pista para encontrar a tu hermano, vamos –me dice abriendo la puerta y dándome paso. Ya en el auto el silencio imperaba entre nosotros Emil conducía, pero delante y detrás de nosotros iban dos camionetas con escoltas. — En Varna me dijeron que llevaban a los niños a orfanatos aquí en Bucarest –dije rompiendo el silencio. — Es cierto –solo eso se limitó a decir eso, pronto estacionamos en un edificio que tenía una fachada parecida a la de un castillo, mis ojos se desviaron hacia el nombre grabado en una placa de bronce “orfanato cinco est

