Te estoy cuidando. Aquellas palabras retumbaban en mi cabeza, produciendo escalofríos por todo mi cuerpo y llenándome de un miedo indescriptible. A los ojos de cualquiera no sería un mensaje amenazante, pero yo sabía, lo sabía muy bien, que aquellas palabras significaban más de lo que parecían. Tenía la certeza de que él había regresado e intentaba acercarse a mí, lo realmente preocupante era pensar en qué le impedía verdaderamente hacerlo. No era que yo deseara que lo hiciera, al contrario, quería que permaneciera lo más lejos posible de mí o de mi familia, pero aquellos mensajes me confirmaban que él tenía acceso a mí, sabía bien dónde encontrarme y por ello no comprendía la razón por la cual no trataba aún de abordarme. Sería porque quizás estaba siempre acompañada de alguien y aque

