—Creo que sé por qué Marradi se dirigió a mí para esas poesías: cuando estaba en la Seguridad Pública es muy probable que la salvara la vida y… —,,, ya, durante ese torpe intento de asesinarlo en el aeropuerto de Génova. —¡Ah, usted ya lo sabía! —repliqué con una sonrisa forzada, molesto por estar a la vista de todos hasta ese punto—. Pero tal vez, doctor, no sepa que fue Marradi el que me publicó mi primer libro de versos, con una importante editorial de la que él mismo era el propietario. Creo que fue por eso también por lo que acudió precisamente a mí para las Poesías del amor sereno. —Es típico de su mentalidad seguir los asuntos de las personas a las que ha ayudado, siempre con la perspectiva de obtener alguna contrapartida en el momento preciso. En su caso, usted había conseguido

