Sharis, dejó de llorar y quiso recostar su cabeza en el hombro de su amigo Ibrahim, su ángel salvador, pero él se apartó disimuladamente para no hacerla sentir mal, el contacto de una mujer no sería bueno para el seminarista, es una de las cosas que debe evitar, se trata del claustro, sin contacto físico de ninguna manera, debe estar pulcro por dentro y por fuera, sus sentimientos deben ser solo para Dios. Sharis se dio cuenta pero prefirió no decir nada. Sus pensamientos estaban ocupados por aquellas palabras dichas por su padre, retumbando en su cabeza. — Debo irme, solo avísame cuando desees ir a ver a tu padre… No pienses nada, solo hagamos esto por ti y por tu hermano, ustedes merecen lo que él está disfrutando junto a su nueva familia… No se trata de ser avaro, es su derecho como

