Al día siguiente, Sharis despertó de un sobresalto, dejó el celular encendido, lo olvidó por completo, no quiso poner la alarma, deseaba dormir un poco más. Al ver el celular notó que el número era de fuera, enseguida se puso en pie para contestar la llamada, no se escuchaba muy bien. —¡Hola! ¿quién habla? es Sharis… ¿Quién es? Ella, se quedó por unos segundos, esperando a ver quién era. —Sharis, ¿eres tú? soy Ibrahim… Necesitaba escuchar tu voz, tu respirar apenas pude llamarte, no debería hablar mucho, perdona, no pude despedirme esa vez, no me dieron tiempo para nada, si acaso para tomar algunas cosas, fueron por mí, lo siento mucho, estoy en la hora del almuerzo, metido en un baño, pude traer el celular, pero no había tenido la oportunidad de llamarte. —Ibrahim, ¿cómo estás? No

