Cuando la cabeza de Harald vuelve a reconstruirse, el hombre rápidamente se levanta de donde estaba, y comienza a correr para buscar a Elizabeth. Con una fuerte inalada, se pudo dar cuenta que el aroma natural de la joven no estaba por ningún lugar, eso solo significaba que se la habían llevado lejos de su castillo. En el momento que él comprendido eso, comenzó a gritar desesperado mientras se arrancaba el cabello del cuero cabelludo, por la rabia y frustración que sentía, sin embargo una vez más las largas hebras rubias volvían crecer. Harald en ese instante sentía que todo lo que había sucedido fue por su culpa, ya que él no había creado un plan de batalla para emboscar al enemigo, no obstante, él nunca había sido un estratega, ese era el trabajo de otros guerreros que en el pasado él ob

