Capitulo 2

3203 Words
Manuel. El policía me mira negando al verme entrar a la estación una vez más, estoy acá sacando a mi hermano de la cárcel, al ser menor de edad y delitos menores lo dejan solo unas horas cosa que estoy totalmente en desacuerdo aun cuando es mi hermano, deberían dejarlo por días para que aprenda, pero deciden soltarlos donde deben tener que darles de comer y vigilarlos, es un trabajo innecesario que no se van a tomar porque a los dos días los vuelven a tener dentro o hasta que un juez se apiade y los manden a una cárcel de verdad. Lo agarraron en una plaza robándole a unas mujeres que estaban pasando una tarde picnic por lo que tengo entendido, negando lo miro cuando viene caminando como si hubiera hecho la gran cosa, como si fuera un hombre por estar dentro de la cárcel y esta muy lejos de ser así, cuando se me acerca le doy un golpe en toda la cara tirándolo al suelo, desde ahí me mira tocándose la cara donde le sangra la nariz y el labio que se lo rompí, nadie dice nada, solo miran. —Vuelve caminando pelotudo. —Eeehhh Eeehhh. —se levanta saliendo atrás mío—. Manu espera. —Déjame de joder. —sacudo el brazo cuando me agarra, me subo a la moto mirándolo furioso por venir a poner la cara y por la plata que utilicé para sacarlo, plata que tenía guardada para irme de mi casa y plata que nadie me va a devolver—. Ya te saqué, manéjate ahora, no me molestes mas. —Llévame a la casa Manuel, no seas forro. —Chúpamela imbécil. —arranco y manejo a la nada, paso por afuera de la tienda y veo luz cosa que es muy raro y las rejas abajo, a está hora no debe haber nadie, paro mirando dentro hasta que la veo acomodando unas cosas, voy a la ventana golpeando—. Cele. —Ya voy. —abre mirándome dudosa—. ¿Pasó algo?. —Eso me pregunto yo. —entro atrás de ella poniéndole llave a la puerta por las dudas—. ¿Qué haces aun acá? Tendrías que estar en tu casa, hace dos horas cerramos. —Mi papá no viene mas. —me olvidé de eso, ella debe esperar a que la vengan a buscar o su papá, o sus hermanos o tíos, sola no va a ningún lado—. Llamé a Juli y no atiende, mis tíos tampoco... No me dejan tomar taxi así que debo esperar a que alguien venga por mi. —Vamos te llevo. —¿Eh?. —Te llevo. —apunto hacia afuera—. Vamos dale. —Esta bien. —cuando salimos afuera mira la moto sonriendo—. Nunca subí a una. —Es lo mas hermoso que hay. —le pongo mi casco y me subo—. Sube y rodéame de la cintura. —Si. —sube rodeándome por la cintura en un abrazo y miro para atrás. —¿Bien? ¿Estas comoda?. —Si... Me da un poco de miedo pero nada mas. —Voy a ir lento tranquila. Manejo hacia su casa con una sonrisa estúpida porque esta atrás mío abrazándome, queda bastante lejos pero tenerla apoyada en mi espalda es lo mas fabuloso después de haberla hecho mujer, va tranquila, cuando doblo me aprieta un poco pero después todo bien, no se mueve dándome seguridad de que no se va a mover con brusquedad y nos vamos a caer pelándonos hasta el alma, no porque vaya fuerte sino que es todo asfalto y nuestras ropas no son para andar en moto, es ropa normal que se rompe de nada, ya lo sé por experiencia. Cuando llegamos a su casa primero debemos pasar por los de seguridad que no lo pueden creer de verla arriba de una moto, la criaron como una princesa, la verdad que es loco verla en algo que no sean autos de lujo y alta gama. En la casa su papá esta esperando afuera donde los de seguridad le han avisado que llegamos, viene rápido hacia nosotros con cara de pánico. —Julián te fue a buscar y dice que ya no estabas. —ahora está enojado después de que el pánico se le pasa al verla—. ¿Dónde te metiste?. —Los estaba esperando hasta que pasó Manuel y se ofreció a traerme. —se saca el casco dándomelo—. Te llamé un montón de veces, en ninguna me atendiste y a los tíos también, ya no sabía que mas hacer, me quería venir. —Perdí el celular en la tarde y me confié en el idiota de Joshua, me dijo que iba por tí pero no llegabas y lo llame y me dice que se olvidó y que estaba fuera de la ciudad. —se toca la frente sin parar—. Mierda me asustaste Celeste, y cuando agarré a tu tío lo parto al medio. —estoy sentado mirándolos, Hardy me mira y asiente—. Gracias por traerla Manuel. —No es nada, no iba a dejar que ande sola en la calle ni menos que tome un taxi. —los dos me miran poniéndome incómodo, cuando me acomodo en la moto para poder irme Celeste me habla. —¿Quieres comer algo? Es tarde y supongo que no has comido nada, ahora hasta que llegues a tu casa va a ser demasiado tarde. —miro a Hardy como preguntándole si debo aceptar y él asiente. —No quiero molestar. —Que va hombre, pasa. —No es nada... Vamos, hago unas milanesas bien copadas, ¿Te van?. —Obvio que si. —los sigo y ya conozco la casa donde he venido millones de veces con Exequiel, Hardy sube dejándonos solos. —En un mes me mudo. —me ofrece una silla y la miro moverse por la cocina sabiendo a la perfección donde está cada cosa—. Mi papá me ofreció un departamento cerca del trabajo. —Papi te da todo. —se ríe negando. —Prestamos diría, suena mejor. —miro hacia la abertura de la cocina cuando escucho zapatos sonar con fuerza, entra la madre de Cele vestida impecable como siempre, y con su cara de asco que no se le va nunca. —Celeste ¿Por qué no avisas que venias en camino? Estábamos preocupados. —Ya le dije a papá lo que pasó, nadie me atendía el teléfono, estaba esperando y nadie fue... Llamé a los tíos y tampoco atendieron. —¿A mi no me podías llamar? Estaba con el corazón en la boca nena. —Perdón mami, es que llamaba a todos y nadie atendía que se me pasó. —No lo vuelvas a hacer, tienes que avisar o llamas a la casa aunque sea. —me mira con cara de asco y sin decir nada se va. —Siempre tan simpática tu mamá. —Divina. —arma unos sándwich como de un lugar de comida rápidas, con jamón, queso, tomate, lechuga y aderezo, hasta huevo frito les puso, se sienta a un costado mío encendiendo la tele de la cocina. —Están buenos. —Gracias. —me rio haciendo que miré intrigada—. Sé cocinar, nada mas que es muy tarde y no me voy a poner a hacer algo laborioso ahora. —Mmmm... ¿Canelones?. —Sé. —¿Ñoquis?. —Sé. —come asintiendo como con burla, y yo pienso que mas le puedo decir. —Mmmm ¿Pasta casera?. —Sé... Te dije que sé cocinar Manu. —Cuando te mudes al departamento que papi te va a dar. —la miro de lado divertido—. Quiero que me hagas algo casero. —Lo que quieras, me avisas y te hago. —Bien... Minuciosamente lo voy a pensar así te la pasas en la cocina por horas solo para que me cocines. —Que atrevido. —me doy cuenta que come bastante y sin pudor, otra cualidad que me gusta. —¿Cómo vas con tus estudios?. —Ahí... Me está costando aunque mi papá... —me rio a carcajadas y ella niega—. Si Manu, mi papá me está pagando clases particulares porque casi pierdo el año y si lo perdía me mataban. —¿Todo lo hace papi?. —Me está dando un futuro y yo lo estoy aprovechando, nada mas. —Lo sé, solo te molesto. —¿Y tu?. —Tengo que retomar la carrera, no puedo mantener los gastos... Los libros son demasiados caros y cuando me diste trabajo volví a tener un trabajo fijo después de un año. —tomo gaseosa que puso en la mesa—. Ayudo a mi tío donde tus abuelos... Limpio platos en un restorán los fines de semana pero ese lo voy a dejar porque es mucho trabajo por nada. —me mira sin decir nada cosa que me pone incómodo—. ¿Qué pasa?. —Puedo ayudarte ¿Qué dices?. —¿De qué forma?. —se acerca y en susurro me dice. —Me pasas los nombres de los libros y le digo a mi papá que me los compre como si fueran para mi... Puedo hacerlo, es fácil nadie se va a enterar. —Déjame pensarlo. —Esta bien... La propuesta va a estar abierta para cuando gustes. —levanta la mesa y lava todo de inmediato. —Bueno. —me paro estirándome un poco donde ya debería estar durmiendo—. Estuvo estupendo todo. —No seas fantasma si no es nada, frite una milanesa nada mas. —me acompaña afuera para despedirme—. Cuando tenga mi lugar te voy a hacer algo magnífico. —Voy a estar esperando. —nos miramos fijos, cuando me acerco se aleja sintiendo que es una cachetada a mi orgullo—. Solo un beso en la mejilla... Como antes. —Si. —me da un beso en la mejilla como si no me hubiera dado nada y sonrie—. Ve con cuidado. —Hasta mañana. Me acuesto pensando en la maravillosa noche que pasé después de que el boludo de mi hermano se las mandara de nuevo y seguro en unos días mas se las vuelve a mandar de nuevo como si la vida se tratara de eso, suspiro cuando oigo que silban afuera y negando me giro en la cama pensando en que con el trabajo que me dio Celeste puedo irme de está casa, ya no quiero esta vida y ahora con un trabajo fijo me puedo ir y empezar de cero. ***** Celeste. —Yo quiero venir a dormir debes en cuando Cele. —me lo dice como amenazándome. —Y vas a venir nena, déjate de joder con eso. —mi papá niega mientras entra con mis bolsos. —¡Ay Flor! Eres re pesada. —dice Cami. —No quiero que se olvide nada mas. —No se va a olvidar mami, si eres re sopita. —dice Yas riendo. —Buena che. —se cruza de brazos medio llorando—. A todos les caigo mal. —¿Quién dijo eso?. —Julián niega abrazándola con fuerza—. Nada mas que eres pesadita con las cosas... No nos olvidamos si sabemos como te pones. —Bueno. —se pasa las manos por la cara recobrando el orgullo—. ¿Y cuándo vengo Cele?. —Quédate esta noche y mañana te vas a la escuela desde acá. —¿De verdad?. —salta emocionada. —Llama a la abuela que a la noche vienen a comer y que te traiga el uniforme y la mochila. —Si si. Pasamos una hermosa noche, es grande el departamento, muy grande, se lo dije a mi papá, pero don yo decido todo ni tomó en cuenta mi opinión, lo único que vio fue que sea en un lugar seguro, super tranquilo que eso va a ser problema seguramente donde ya me veo con mis hermanos y primos viniendo casi a diario, y hasta pagó a unos policías para que ronden por la cuadra, creo que con eso lo puedo persuadir o van a creer que soy la mujer de algún mafioso o algo por el estilo, la cosa es que es inmenso este lugar que me da un poco de miedo, pero ahora con tanta gente se me achicó todo, menos mal que estamos acostumbrados a estar apretados cuando nos juntamos a comer o no sé que haríamos. A la mañana me cuesta un infierno despertar a Flor, duerme como un tronco y es insoportable, me pateó toda la noche, sin decir que casi me tiró de la cama como cuatro veces y del enojo le di unos golpes que ni se enteró. —Dale miercales que vamos a llegar tarde y el papá me mata. —con toda la paciencia del mundo se termina de preparar. —Ya voy ya voy. —se esta mirando al espejo pero la agarro del brazo sacándola—. Pucha me estaba mirando pesada. —cierro con llave y Juli está ahí, como es un departamento con patio delantero puedo tener mejor vista. —Sabia que te iba a costar levantarla. —Dios, es un tronco. —nos lleva primero a la escuela de Flor. —¿Juli me llevas al cine?. —¿El domingo? Así vamos a comer y te compras un poco de ropa. —Eeee yo quiero ir. —digo enojada. —Invitamos a Cami también... Las llevo a las tres. —Flor se inclina hacia adelante y lo mira a él hablando bajito. —Yo quiero que una vez me lleves a algún lado a mi sola Julián ¿Qué parte no entiendes?. —nos empezamos a reir y se sienta cruzando los brazos. —El sábado te llevo a cenar. —da pequeños golpes al volante mientras dice las cosas—. Vienes a dormir conmigo y el domingo salimos los cuatro. —Solos... Ninguna metida mas. —Uuyyy que eres pesada. —le tiro un golpe y grita levantando las piernas para defenderse. —Tienes pollera Florencia... Sé mas señorita. —Eres mi hermano Juli. —No importa... Pero lo puedes agarrar como costumbre ¿Y si lo haces en otro lado y se te ve la bombacha como recién?. —Tienes razón. —Llegamos. —Julián le da plata y ella le da un beso y a mi un golpe. —Metida. —Bocona. —Ammmm. —Julián se baja así la acompaña a dentro, cuando viene aprieta mi pierna. —Te llevo al trabajo. —Dale... Ni ganas de caminar por eso no me bajé. —Tampoco iba a dejar que vayas caminando. En la mañana estamos solos con Manuel ya que hay días en que Exe tiene que estudiar y sus horas libres son de tarde pero esta vez esta en la puerta esperando como nunca, negando abro y no les digo nada a ninguno ya que no quiero pelear con Exe por lo mismo de siempre, porque con solo verlo me doy cuenta de lo que hace. Muerdo mis labios cuando una chica esta meta risa con Manuel, él se ríe como un idiota y mas cuando ella le deja su número en un papel, cuando viene a pagarme me imagino que mi cara es un monumento ya que deja de sonreír y me paga sin despedirse. —Cele. —lo miro alzando una ceja—. No tengo agujas. —Sabes donde están Manu... Ve a buscar. —sigo haciendo mis apuntes para poder estudiar mas tranquila, soy obsesiva con los apuntes. —No están donde siempre por eso te pregunto. —me paro y furiosa voy al deposito viendo las cajas de agujas, no sé que es lo que no vió. —Pucha Manuel, te dije que estaban acá. —me giro y cierra la puerta. —Quiero que hablemos Celeste. —¿De qué?. —Creí que lo que pasó esa noche había quedado ahí. —Y quedó. —digo indignada. —No quedó nada... Todo el tiempo que viene una clienta me hablas mal y las atiendes mal. —Yo no atiendo mal a nadie. —Si lo haces ¿Qué hiciste con esa chica?. —No sé de que hablas... Sé que pasó Manuel, no me tomé nada para otro lado, pasó y listo, lo disfrutamos y fue eso... Un disfrute del momento. —me mira serio pero veo como se pasa la lengua por dentro de la mejilla derecha haciendo un bulto mientras asiente. —Bien... ¿Todo aclarado?. —Nunca hubo nada que aclarar Manuel, estas equivocado. —comienzo a llorar cosa que me da rabia—. ¿Puedes salir?. —Cele, no es para que te enojes. —me quiere tocar pero me alejo empujándolo. —¿Cómo no quieres que me enoje si tuvimos sexo y me dices que no significó nada?. —me mira en silencio—. Fue mi primera vez mierda... Y ni un abrazo me diste, nada, y yo como boluda ahí esperando una muestra de cariño pero lo único que querías era coger ¿Y sabes que lo entiendo? Pero jamás me lo hubiera esperado de ti. —¿Y qué esperabas?. —abre lo brazos con furia—. Mírame... Mírame lo que soy, de donde vengo. —¿Qué tiene que ver eso?. —Todo... ¿Cómo crees que puedo tratar a una mujer de donde vengo? Soy la escoria de la sociedad, vengo de una casa con maltrato hacia las mujeres. —Eso no tiene nada que ver Manuel ¿De qué hablas?. —seco mis lágrimas sin dejar de mirarlo—. ¿Vas a golpear a las mujeres porque tu papá lo hacía?. —No quería que pienses cosas que no son conmigo nada mas. —¿Cosas como qué? ¿A ver?. —lo apunto y no puedo dejar de llorar—. ¿Cómo enamorarme? ¿Pues te digo una noticia? Lo estoy... Desde hace años que estoy enamorada de ti. —los ojos parece que se le van a salir de lo grande que los abre—. Lo estoy desde los quince años Manuel ¿De qué tenías miedo?. —Mierda Celeste. —la voz le sale como que en cualquier momento llora—. ¿Eres de una familia de plata y yo?. —AAAAGGGGG. —me tapo la cara sin creer lo estúpido que es—. Déjame sola Manuel... No hay que aclarar porque nunca vamos a hacer nada ni repetir lo que pasó... Déjame sola. Se va azotando la puerta y yo me siento en el suelo llorando, estúpida, ¿Cómo le voy a decir que estoy enamorada de él desde los quince?. Cuando salgo está como si nada con una clienta y Exe me mira fijo, le doy la llave y le digo que cierre, me voy al departamento que me alquiló mi papá y me encierro a poder llorar tranquila y sola sin que nadie me mire con caras raras. . .
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