Camino con precaución y paranoia. Después de anoche, casi no pude dormir y, ahora tengo esa extraña sensación de que soy observada, y sinceramente por ahora no quiero comprobarlo. En cuanto entro al mall, le marco a Joanna. ―Bueno días, Regina. ¿Qué tal tu noche? ―pregunta ansiosa. ―Si de verdad quieres saberlo, será mejor que vengas y desayunamos juntas, ¿te parece? ―Pero por supuesto. Le avisaré a Rose. ―¡No! ―exclamo de pronto. Sí le avisa a Rose, ella le avisará a Susan. A ellas les gusta mucho el chisme, y no quiero empeorar más las cosas. Así que esta vez no las veré en el desayuno. Pero si no vamos, comenzaran a hacer especulaciones sobre mí. Mejor sí vamos a desayunar, todo normal y por la tarde veré a Joanna. ¡Maldita sea!, terminaré volviéndome loca. ―¿No? ―pregunta

