15. ¿Qué quieres hablar conmigo? Armando Comienzo a reír de lo graciosa que es la situación. No me puedo comunicar con Caro. Me recargo en mi silla mientras mordisqueo mi bolígrafo. ¿Y si lo dejo así? Tal pareciera que en verdad arruiné todo entre nosotros. Me froto los ojos. Todo esto es nuevo para mí. Se puede decir que soy virgen en eso de las relaciones. No sé a quien pedirle consejo. Mis amigos no me ayudaron para nada, pero claro, si están igual que yo de ignorantes del amor. Tocan a la puerta y veo que entra mi padre. —Hola hijo, no me contaste a que fuiste a México. –me siento derecho y veo como papá se acomoda en una silla frente a mi. —Bueno, fui a un asunto personal. –no es que le cuente todas mis cosas a papá, así que sé que no va a preguntarme más. —Quería

