82. La mejor Lily Ya ha pasado más de una semana desde que llegué a Estados Unidos y que comencé a trabajar en mi primer caso. Lo que el hombre no sabe es que estoy muy bien documentada. Le vamos a ganar la demanda y lo vamos a dejar “sin calzones” como alguna vez le dijo mi madre a Franco. Recuerdo cuando me contó la anécdota y no pude parar de reír en un buen rato. Yo era una niña muy pequeña, que no entendía todo lo que pasaba entre mis padres. Lo único que sabía era que mi familia ya no vivía junta, que mi padre tenía otra mujer y que mi madre lloraba todas las noches. Ese recuerdo aviva mi deseo de que esos niños, los hijos de mi defendida, tengan un buen destino como el que tuve yo. He hablado con la parte afectada y por lo que me contó, sus testigos y algunas evidencias,

