9. El día se arruinó Caro No puedo negar que la fiesta perdió el encanto para mí. Estar detrás de alguien que no te corresponde ni un poquito es agotador. Admiro a mi amiga en ese aspecto. Después de dos canciones veo a Armando venir hacia donde estoy charlando con la mamá de Lily, quien me pidió que fuera a su lado para comentarme algo del regalo extra que le tenían preparado a mi amiga. Veo que la pareja viene hacia nosotras. La señora Amelia me hace la seña que luego hablamos y ella y su hija se quedan charlando. —¿Quieres descansar? Nuestra mesa es aquella. —Le señalo el punto y nos dirigimos hacia allá. Mis padres están bailando y cuando nos sentamos, los miro moverse en la pista. Se aman mucho y eso me llena de alegría. —¿Ellos son tus padres? –me pregunta el chico

