A partir de la decisión que tomé de creer en Evan y apoyarlo ante la demanda que se le vino encima, mi vida se volvió una especie de caos, él no era una celebridad del todo, pero siempre sentía que había alguien observando todos mis movimientos. No se trata de paranoias o delirios persecutorios, nada de eso. Si estuvieran en mi posición entenderían a la perfección a qué me refiero, más adelante lo entenderán. Respecto a nosotros dos, la relación marchaba como una cama de rosas. Él era atento, amable, todas las semanas me enviaba una rosa en esa especie de cápsula, con un mensaje incluso más conmovedor que el anterior. Aún no terminaba de creer que yo creyera en él, que su versión de la historia fuese suficiente para que lo apoyara. Pero así como nuestra relación mejoraba, también la habil

