Aitor Probablemente me había tomado más tiempo del debido para reflexionar sobre la situación, pero no es que hubiera tenido dos días precisamente tranquilos. Aun así, me sentía culpable por haber tardado unas horas en llamarla finalmente. Como no respondió, le dejé un mensaje de voz pidiéndole que me llamara cuando pudiera porque quería hablar con ella. Luego llamé a Cain para ponerme al tanto del trabajo y para avisarle que me sentía mejor. Él intentó convencerme de que me tomara también el lunes libre, pero le recordé que la Navidad era la semana siguiente, lo que haría que fuera una semana corta, y Cain cedió. Añadió que, si no me veía en condiciones de estar allí el lunes, me diría que me fuera a casa, y que si no escuchaba, llamaría a mis padres. En algún momento iba a protestar c

