Aitor No creí ni por un segundo que Hilda fuera a aceptar simplemente que su parte en todo esto había terminado. No descansaría hasta que todos estuvieran a salvo en casa, y un largo viaje en avión no iba a hacer nada para frenarla. Incluso en el poco tiempo que llevaba de conocerla, podía ver que ella no se rendía con nada. Solo esperaba que sacarla del país al menos la mantuviera a salvo mientras ella pateaba el avispero. Por otra parte, tal vez Freedom tuviera suficiente influencia sobre Hilda como para hacerla entrar en razón y lograr que la loca esa escuchara la maldita lógica. Yo no pensaba volver a meterme en esa tormenta de mierda solo porque Hilda tuviera algún tipo de complejo de salvadora. Antes que eso, le amarraría el trasero a una silla. Una vez que estuvimos a bordo, Cai

