Freedom —Estaba acalorada. Como si estuviera durmiendo al lado de un calentador. Y cubierta por una pesada manta eléctrica. Nada de lo cual tenía sentido alguno. Hilda y yo sí subíamos la calefacción por la noche, pero nunca tanto. Fue entonces cuando mi cerebro se despertó lo suficiente como para registrar que podía escuchar a alguien respirar. Mierda. Todo regresó de golpe y abrí los ojos de par en par. Efectivamente, tenía un brazo musculoso alrededor de mí y una mano apoyada en mi pecho. No necesité ver las pequeñas marcas de tejido cicatrizal para reconocer que Brody era el hombre que estaba en la cama conmigo. Además del hecho de que ahora recordaba cada increíble segundo desde el momento en que había entrado a su habitación de hotel, nunca había tenido otro amante que hubier

