Freedom Me cubrí el rostro con las manos. —Ojalá el profesor Gallagher hubiera tomado esa clase. —Al menos son solo un par de páginas. —Cierto. Tenía razón. Podría haber sido peor. Había oído que, hacía unos diez años, una clase entera de estudiantes de biología había acudido al decano de su facultad para quejarse de que su profesor les exigía un trabajo de veintiséis páginas, a pesar de que no les había dado las opciones de temas sino hasta dos semanas antes de la fecha de entrega. —Tal vez necesites tomarte un descanso —sugirió Hilda—. Descomprimirte un poco. Estaba de acuerdo con ella, pero tenía un problema que no iba a compartir con mi hermana menor. Mi método habitual para aliviar el estrés requería que fuera a algún lugar donde pudiera encontrar a un extraño sin nombre ni ros

