Victoria Con el vestido en el suelo, rápidamente me quito el sostén. No tengo idea de lo que tiene en mente, pero si se parece en algo a lo que he leído o visto, sé que va a ser alucinante. Los dejo a un lado y me pongo de rodillas. Me siento sobre mis piernas esperando lista para lo que sea que tenga en mente. Ya siento la humedad entre mis piernas. Regresa con dos corbatas en la mano. —Necesito que confíes en que nunca haría nada para hacerte daño—. No digo nada al principio. —Reconoce lo que acabo de decir—. Dice mientras se acerca. —Si. —Apenas puedo decir. Me ordena que me meta en la cama como tiene que decírmelo dos veces. Procede a preguntarme si he hecho algo como esto. Eso es fácil de responder. Nunca he tenido a nadie que haya hecho nada ni remotamente como Cincuenta sombras

